Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de California (Caltech, por sus siglas en inglés) desarrolló un vendaje inteligente capaz de detectar infecciones en heridas crónicas antes de que aparezcan los síntomas. El avance podría ayudar a reducir amputaciones asociadas a la diabetes.

El proyecto es liderado por el profesor Wei Gao. El dispositivo funciona como un “laboratorio sobre la piel”, al monitorear en tiempo real el estado de las heridas.

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El vendaje no solo permite seguimiento continuo. También podría aplicar tratamientos que aceleren la cicatrización en lesiones complejas.

En 2023, el equipo probó un primer prototipo en modelos animales. En ese momento, lograron recopilar datos en tiempo real y acelerar la curación con medicamentos y estímulos eléctricos.

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La nueva versión, llamada iCares, fue evaluada en 20 pacientes. Todos presentaban heridas crónicas relacionadas con diabetes o problemas de circulación.

El estudio se realizó junto a la Facultad de Medicina Keck de la USC. El vendaje logró recolectar continuamente el líquido de las heridas.

Ese líquido es clave en la respuesta inflamatoria. El sistema microfluídico evita mezclar muestras antiguas con nuevas, lo que mejora la precisión.

Los resultados fueron publicados en Science Translational Medicine. El dispositivo detectó biomarcadores antes de que aparezcan síntomas.

Entre ellos están el óxido nítrico y el peróxido de hidrógeno. Estos compuestos indican inflamación e infección, respectivamente.

El sistema puede anticipar estos cambios entre uno y tres días antes. Esto permitiría intervenciones médicas más tempranas.

Además, el equipo integró un algoritmo de aprendizaje automático. Este clasifica las heridas y predice el tiempo de curación.

Según David G. Armstrong, coautor del estudio, el monitoreo en tiempo real puede mejorar el tratamiento. También ayudaría a evitar complicaciones graves.

“La monitorización en tiempo real de las heridas crónicas puede ser un componente clave para mejorar la capacidad de los profesionales sanitarios para tratar mejor a los pacientes con heridas crónicas, muchas de las cuales pueden derivar en una amputación si no cicatrizan de forma adecuada y rápida”, indicó Armstrong.

El vendaje está hecho de un polímero flexible y biocompatible. Puede imprimirse en 3D a bajo costo.

Incluye sensores desechables para garantizar higiene. También tiene un circuito reutilizable que transmite datos a dispositivos móviles.

El sistema incorpora tres módulos microfluídicos. Estos extraen, transportan y eliminan el líquido de la herida.

Los investigadores creen que esta tecnología facilitará el seguimiento médico. Podría aplicarse tanto en hospitales como en el hogar. (I)