Llega la noche y miles de personas en Guayaquil emprenden el retorno a sus hogares tanto por vías urbanas o perimetrales. A lo largo del trayecto, en varios tramos se observa un resplandor intenso que puede dificultar la visión y encandilar los ojos, convirtiéndose en un peligro para el conductor.

Para evitar estas situaciones se han establecido normas internacionales que regulan la visibilidad de un vehículo, que de no cumplirse son un riesgo tanto para quien maneja el automotor como para quienes lo rodean.

Si bien la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) no tiene una estadística específica para siniestros que se causen por la iluminación de vehículos, sí contempla la falla mecánica de sistemas o neumáticos (sistema de frenos, dirección, electrónico o mecánico) como una de las razones de accidentes. Hasta abril del 2021, a nivel nacional, se han registrado 33 siniestros por este motivo (0,5%), mientras que malas condiciones de la vía y configuración (iluminación y diseño) acumulaba 29 siniestros (0,4%).

En Ecuador hay una legislación que regula el uso y límites que deben tener los faros delanteros, esta es el Reglamento de la Ley de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial. Entre los artículos 184 y 189 se establece cómo usarlos, colocación, tamaño, entre otros.

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Y, en el artículo 379 del Código Orgánico Integral Penal, en el apartado 15 menciona que comete una contravención de tránsito de séptima clase “el propietario de un vehículo que instale, luces, faros o neblineros en sitios prohibidos del automotor, sin la respectiva autorización”, por lo que será sancionado con multa equivalente al cinco por ciento de un salario básico unificado del trabajador general y reducción de uno punto cinco puntos en su licencia de conducir.

Los dispositivos de alumbrado de todo tipo de vehículo deberán cumplir con las especificaciones en la norma NTE INEN 1155. El artículo 185 indica que las luces del automotor deberán encenderse entre las 18:00 y las 06:00 del siguiente día y “obligatoriamente, entre las 06:00 y las 18:00 si las condiciones atmosféricas (neblina, lluvia) lo exigen”.

¿Cuándo se deben utilizar las luces bajas y altas o intensas?

El reglamento especifica que dentro del área urbana se debe circular con las luces bajas, así como también en una vía determinada para contraflujo.

El uso de las luces altas está permitido cuando el sitio por donde se circule carezca de alumbrado público. Mientras tanto, en la carretera se podrá cambiar entre la luz intensa a baja en los siguientes casos:

  1. Cuando circulen aproximadamente a 200 metros de un vehículo que viene en sentido contrario.
  2. Cuando circulen a una distancia de 200 metros por detrás de otro vehículo.
  3. Cuando un vehículo que viene en sentido contrario realice el cambio de luces de intensa a baja.
  4. En cumplimiento de una señal regulatoria de cambio de luces.

El artículo 188 prohíbe la instalación de luces extras que no están definidas en las normas INEN como las luces estroboscópicas, que si son instaladas pueden ser retiradas por la autoridad, se exceptuó de esto a vehículos especiales y de emergencia. En el caso de los faros neblineros, estos deben ser colocados en el guardachoque delantero y no superar a dos, sin embargo, su uso solo podrá ser en lugares que por circunstancias adversas o inseguras sea indispensable.

Alineación de luces evita complicaciones al conducir

El ingeniero automotriz Juan Carlos Lucero explica que los problemas que se generan en el sistema de iluminación comienzan a aparecer cuando no se da un mantenimiento adecuado o cuando se busca adaptar nuevos sistemas en modelos antiguos. Además que se debe respetar que la intensidad no supere los 135 luxes, cantidad de luz que va a emitir en un metro cuadrado.

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La normativa INEN 1155 señala que las luces deben ser blancas o amarillas y que los faros delanteros deben ser asimétricos “con mayor iluminación hacia la derecha, para no deslumbrar a los conductores que vienen de frente y poder ver a los peatones que circulen por la berma”. La alineación horizontal será mayor o igual a 2% hacia el centro del vehículo y la vertical será mayor o igual al 2,5% por debajo del plano horizontal del vehículo.

En las zonas urbanas se debe utilizar luces de cruce o bajas. Foto: Pixabay

Lucero, quien también es docente de la Universidad UTE, aclara que la norma no habla del tipo de luz que se puede instalar, es decir, ya sea halógena, xenón, led o láser. Sin embargo, hace hincapié en que la alineación es importante y es uno de los aspectos que no se deja pasar en la revisión vehicular.

“El peligro de que si se descuadra va a ser primero para el conductor porque ya no va a ver el sentido de circulación; digamos que esté desubicada con el plano horizontal, de abajo, no va a poder ver más allá de unos 10-15 metros. Lo ideal sería mucho más allá o puede ser lo contrario, que esté iluminándole al cielo, entonces no está enfocando al objeto que necesitamos ver. El otro peligro es el deslumbramiento porque si está descuadrado puede que esté enfocando directamente a los ojos del conductor que viene en sentido contrario, entonces es un peligro alto, igual si no está cuadrado en el plano vertical uno no podría ver lo que está ocurriendo a los lados”, expresa.

El descuadre de los faros se puede dar por la vibración o por alguna adaptación que se realice, así como también al momento de cambiar el halógeno. Para medir la ubicación y la intensidad se utiliza un dispositivo conocido como el luxómetro.

El especialista refiere que la intensidad de luces altas o bajas es la misma y no puede superar los 135 luxes, lo único que cambia es la dirección hacia donde se dirige la luz. En el caso de las bajas (cruce) se direcciona hacia al piso, mientras que las altas o también conocidas como de carretera van más hacia el horizonte.

Lucero recomienda hacer un mantenimiento que consistirá en la revisión de cables, de las luces, además de cerciorarse de que las láminas del faro no se estén oscureciendo y que al momento de hacer alguna adaptación se la realice en talleres especializados que le podrán asesorar sobre las normativas vigentes y que cuenten con los equipos respectivos para medir la intensidad y alineación. “Lo mejor es mantener lo que el fabricante recomienda”, finaliza. (I)