La compañía Kraus Hamdani Aerospace (KHA) obtuvo un contrato por 270 millones de dólares adjudicado por la Fuerza Aérea Central de Estados Unidos, con el objetivo de acelerar el despliegue del sistema aéreo no tripulado K1000ULE, una plataforma con trayectoria probada y aplicaciones de doble uso.
El K1000ULE, un dron totalmente eléctrico, destaca por su capacidad de operar con una huella logística mínima —equipos de apenas dos personas— y por su arquitectura modular y abierta, que le permite integrar múltiples sensores y cargas útiles. Según la empresa, se trata del sistema de mayor autonomía en su categoría de tamaño y peso a nivel global.
El contrato se produce en un contexto de transformación en la guerra moderna, donde los sistemas no tripulados han pasado de ser herramientas de apoyo a capacidades centrales en operaciones militares. En regiones como Oriente Medio, el uso masivo de drones de bajo costo por parte de actores adversarios ha incrementado la presión sobre las defensas aéreas y reducido los tiempos de respuesta en el campo de batalla.
A esto se suma la creciente vulnerabilidad de plataformas de alto valor, como el dron MQ-9 Reaper, que han sido derribadas con mayor frecuencia en espacios aéreos disputados, lo que refuerza la necesidad de soluciones más resilientes, económicas y persistentes.
En este escenario, el K1000ULE busca ofrecer vigilancia constante, comunicaciones seguras y capacidad de respuesta en tiempo real. Su sistema de comunicación satelital segura permite operaciones más allá de la línea de visión, facilitando misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) y garantizando conectividad en entornos hostiles.
“El K1000ULE está diseñado para adaptarse en tiempo real, mantener la conectividad en entornos conflictivos y acelerar la toma de decisiones”, afirmó Stefan Kraus, cofundador y director de tecnología. Añadió que estas capacidades son clave cuando las operaciones dependen de enlaces seguros más allá del alcance visual.
El sistema también ha sido integrado en el entorno de mando y control de próxima generación del Ejército estadounidense mediante la plataforma Lattice de la empresa Anduril Industries, lo que permite su funcionamiento como un nodo dentro de redes de combate interconectadas, mejorando la coordinación y la toma de decisiones en tiempo real.
Por su parte, Fatema Hamdani, cofundadora y directora ejecutiva de Kraus Hamdani Aerospace, señaló que la misión de la empresa es “salvar vidas y conectar el mundo”, y subrayó la necesidad de desarrollar soluciones ágiles que puedan desplegarse de inmediato en escenarios operativos complejos.
Diseñado para operar en entornos austeros, con interferencias o incluso sin señal GPS, el K1000ULE incorpora inteligencia artificial para detectar amenazas con antelación, mantener la continuidad operativa y preservar el conocimiento de la situación en escenarios donde los sistemas tradicionales pierden eficacia.
Además, forma parte de un grupo selecto de plataformas UAS de ala fija incluidas en el programa “Drone Dominance” del Departamento de Defensa de EE. UU., lo que amplía su disponibilidad para fuerzas estadounidenses y aliadas. (I)