Tom Skerritt, recordado por interpretar al comandante Mike ‘Viper’ Metcalf en Top Gun (1986), reflexionó sobre el impacto de la película, su relación profesional con Tom Cruise y su vínculo con la aviación en una de sus últimas entrevistas. El actor, que también trabajó como productor y mantuvo una estrecha relación con la comunidad de veteranos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, murió a los 93 años este miércoles 21 de octubre por causas naturales. Su familia confirmó el fallecimiento al medio Deadline.
En la película dirigida por Tony Scott, Skerritt interpretó a ‘Viper’, el comandante que formaba parte del entorno de entrenamiento del teniente Pete ‘Maverick’ Mitchell, personaje encarnado por Cruise. La producción lo reunió con un elenco que incluyó a Anthony Edwards, Michael Ironside, Val Kilmer y Kelly McGillis, y se convirtió en uno de los trabajos más reconocidos de su carrera.
Al recordar las razones por las que Top Gun alcanzó el estatus de clásico, el actor destacó dos elementos fundamentales: la música y el guion. Para Skerritt, una historia bien escrita proporciona a los intérpretes las herramientas necesarias para construir sus personajes y dar vida a la producción.
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También recordó el ambiente durante el rodaje y la impresión que tenía sobre el futuro de la película. Según contó, el equipo disfrutó de la experiencia y él intuía que el largometraje tendría una recepción extraordinaria.
“Todos nos divertimos mucho durante el rodaje. Sabíamos, o quizás yo simplemente lo intuía, que iba a ser una película muy exitosa”, relató.
Su relación profesional con Cruise fue otro de los temas que abordó durante la entrevista. Cuando conoció al protagonista, Cruise tenía 25 años y todavía conversaba con el director y los productores sobre distintos aspectos de la película. Skerritt lo describió como un joven agradable que parecía consciente de la oportunidad que representaba el proyecto para su carrera.
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“Era, sin duda, un joven agradable de 25 años, consciente de que su carrera despegaría gracias a esta película. No lo dijo explícitamente, pero lo deduje por la conversación que tuvimos. Sabía que iba a alcanzar el éxito con Top Gun”, contó.
Décadas después del estreno de la cinta original, Skerritt también compartió sus expectativas sobre Top Gun: Maverick, la secuela protagonizada nuevamente por Cruise. El actor anticipaba que la producción ofrecería espectaculares maniobras aéreas, aunque consideraba que la historia no podía reproducir la experiencia de la primera película.
El interés de Skerritt por la aviación tenía raíces en su propia historia. Antes de desarrollar su carrera en Hollywood, se alistó en la Fuerza Aérea estadounidense a los 17 años, poco después de terminar la secundaria. Su intención era aprender a pilotar aviones, pero no consiguió convertirse en piloto debido, en parte, a sus dificultades con las matemáticas.
“A los 17 años, recién salido del instituto, me alisté. Pensé que tal vez podría colarme y convertirme en piloto, pero no fue posible. No tenía ninguna aptitud para las matemáticas, y pasé cuatro buenos años aprendiendo a comportarme”, recordó sobre sus cuatro años de servicio.
Su deseo de volar también estaba relacionado con la admiración que sentía por su hermano mayor, quien pilotó un avión P-51 durante la Segunda Guerra Mundial. “Tuve un hermano mayor que fue piloto de un P-51 durante la Segunda Guerra Mundial; lo quería mucho, y lo admiraba por lo que hizo”, relató.
Esa etapa de su vida continuó influyendo en su trabajo mucho después de abandonar las Fuerzas Armadas. En 2012, Skerritt fundó junto con Evan Bailey, un excapitán del Ejército, el Red Badge Project, una iniciativa orientada a apoyar a los veteranos mediante la narración de sus experiencias y el desarrollo de la autoaceptación. El proyecto reflejó su interés por acompañar a quienes habían servido en las Fuerzas Armadas y por dar espacio a sus historias. (E)
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