La ciudad suma una nueva alternativa para ejercitarse con la llegada de Rebound, el primer wellness rebounder local, un espacio dedicado al cardio en trampolín que abrió sus puertas oficialmente el mes pasado.
El proyecto, que comenzó a idearse años atrás durante la pandemia, hoy opera en el segundo piso del C. C. Río Plaza, en el km 1 de la av. Samborondón.
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La iniciativa nació cuando su fundadora, la fisioterapeuta y máster en Fisioterapia Deportiva Mavie Figallo, buscaba una opción para entrenar en casa y encontró en el trampolín una herramienta accesible. Con el tiempo descubrió sus beneficios, aunque la idea quedó en pausa por otras responsabilidades. En 2025 retomó el plan, se capacitó y comenzó a formar a las actuales entrenadoras hasta concretar la apertura este año.
Rebound se define como un lugar donde se realiza cardio en trampolín, pero su propuesta va más allá del ejercicio aeróbico. Entre los principales aportes está el trabajo de coordinación y equilibrio. Al entrenar sobre una superficie inestable, el cuerpo activa la mayoría de sus músculos para mantenerse firme.
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En clase se realizan ejercicios como coordinación de brazo derecho con pierna izquierda, reforzando conexiones motoras. Otro de los beneficios es el drenaje linfático, pues el rebote activa la linfa, lo que favorece la eliminación de líquidos y ayuda a disminuir la sensación de inflamación. A esto se suma el trabajo muscular, especialmente de los estabilizadores que mantienen postura y equilibrio, así como el fortalecimiento cardiovascular.
Se trata además de una disciplina de bajo impacto. El mat del trampolín absorbe gran parte del impacto y reduce el peso corporal en cierto porcentaje, lo que la convierte en una opción recomendable para personas con problemas de rodillas o molestias lumbares que buscan ejercitarse sin sobrecargar articulaciones.
Las clases tienen una duración de 45 a 50 minutos e incluyen calentamiento, parte central y estiramiento final, con especial cuidado en las articulaciones. Se recomienda el uso de zapatos para caminar o correr, preferiblemente de suela baja, para mayor equilibrio y mejor desempeño sobre el trampolín. Se están implementando clases especiales para principiantes: sesiones intensas pero accesibles, con énfasis en equilibrio y coordinación, aptas para todo público.
Rebound funciona en el mismo local que Vibes Functional Training y, aunque comparten dirección, cada uno mantiene su propia metodología. Este último es liderado por los hermanos Jorge y Jacobo Gafter, fundadores y propietarios del espacio.
El primero se desempeña como head coach de las clases grupales, mientras que el segundo está a cargo del entrenamiento personalizado.
En Vibes se trabaja bajo el enfoque del entrenamiento funcional, un método de acondicionamiento físico basado en movimientos naturales y multiarticulares diseñados para mejorar las actividades de la vida diaria y el rendimiento deportivo. Este sistema busca entrenar movimientos y no músculos aislados, promoviendo un trabajo integral del cuerpo.
El entrenamiento personalizado, explica Jacobo, “va al 100% enfocado en el objetivo de cada persona, adaptada a todo tipo de edad y para todo tipo de condición”. Su metodología incluye liberación, movilidad, activación de los músculos de estabilidad y trabajo de fuerza.
Por otra parte, las clases grupales están estructuradas para trabajar movilidad, activación, fuerza, potencia y resistencia. En estas se utilizan discos de peso, bumpers, kettlebells, mancuernas o slam balls, herramientas que permiten desarrollar estabilidad bajo la lógica del movimiento funcional. (I)