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Crítica de Gourman: Arepas y algo más

Así que fuimos a probar Arepas, Café y Algo Más, ubicado en la planta baja del edificio City Office, en la av. Benjamín Carrión. Varios venezolanos consultados nos dijeron que ese era realmente el sitio al que había que ir. Nos sorprendió.

Arepa, Café y algo más tiene una variedad de preparaciones de arepa. Tomada de Instagram. Foto: redaccion

La gastronomía de un país no está aislada, tiene interrelaciones con otras cocinas del mundo, es decir, tiene influencias del exterior. Hemos mencionado antes el ejemplo de la salsa pomodoro. Si usted se atreviera decirle a un italiano que no es propia de su cocina, se rasgaría las vestiduras.

Sin embargo, siendo el tomate de origen mesoamericano, no se conoció en Italia sino cuando lo llevaron los conquistadores en el siglo XVI. En una cocina como la italiana, que viene evolucionando desde hace 3.000 años, aparece esta salsa únicamente en sus últimos 400 años, pero es probablemente uno de sus íconos. En nuestra gastronomía pasa lo mismo.

Las influencias desde el siglo XVI hasta el XX son producto de las cuatro grandes migraciones: española, luego la italiana, árabe y china. Estas influencias han incorporado platos de tales cocinas en unos casos, y han modificado nuestras recetas o han incorporado nuestros productos en recetas foráneas en otros.

La cazuela o la torta de fideo son ejemplos. La segunda ola de influencias, en este siglo, se ha dado no necesariamente por migraciones, sino por la globalización. La cocina peruana, la nikkei y la japonesa se han globalizado, lo mismo pasó décadas antes con la mexicana.

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Hoy son parte de nuestra dieta diaria y probablemente en el futuro algo de ellas se amalgamará con la nuestra. La última influencia que hemos tenido es la venezolana, esta sí debido a la tremenda migración por huir de la dictadura.

Así que fuimos a probar Arepas, Café y Algo Más, ubicado en la planta baja del edificio City Office, en la av. Benjamín Carrión. Varios venezolanos consultados nos dijeron que ese era realmente el sitio al que había que ir. Nos sorprendió.

Su propietario Aldo es un gran anfitrión y se preocupa del más mínimo detalle del servicio. Un plato que recomiendo es el primero que nos servimos: cachapas.

El concepto es similar a las arepas, pero la masa que contiene a la mezcla de vegetales y proteína es una tortilla de maíz, casi exactamente del mismo sabor que nuestra torta de choclo. De maíz amarillo, delgado y cremoso, ligeramente dulce.

Probamos una rellena de queso blanco con chicharrón y otra de chorizo y queso blanco. El plato es delicioso. A los fanáticos de la torta de choclo la cachapa les encantará. Los tequeños son un gran piqueo. Queso casi derretido envuelto por una masa de harina de trigo frita.

El menú tiene más de 20 arepas distintas. De mis preferidas: la peluda especial, con queso holandés, carne mechada, maduro y chorizo; y la de costilla frita, rellena de carne de costilla y vegetales picados en salsa. Finalmente, algo que no se deben perder son las empanadas, rellenas de combinaciones muy novedosas como menestra o maduro frito. Fantásticas. (O)

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