Reconocido internacionalmente por sus éxitos musicales, Marc Anthony tuvo que pasar por un difícil momento en su niñez, para convertirse en el hombre que es hoy.

El monarca de la salsa tiene como eje de su vida a la familia y según aseguran sus allegados, no hay nada más importante para él, que eso. El cantante atesora a sus seres queridos, adora pasar tiempo con ellos y sabe mejor que nadie que no debe dar por sentado que estarán ahí cuando él lo necesite.

Sus infancia se remonta a East Harlem, donde creció con sus siete hermanos; hijo de padres puertorriqueños, Guillermina Quiñones y Felipe Muñiz. Y fue cuando tuvo que vivir la muerte de su hermana Maribel (de nueve años) a causa del cáncer cerebral, que su mundo cambió. La tragedia familiar afectó profundamente a Marc y se quedó con él por el resto de su vida.

Este momento lo marcó en la adultez, incluso después de que se casó con Jennifer López y la pareja se convirtió en padres de los gemelos Max y Emme. Durante un momento deslumbrante, los entonces felices padres sufrieron pánico días después de recibir a los bebés, cuando descubrieron un bulto misterioso en la cabeza de su pequeña niña.

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El diagnóstico lo hizo recordar la pesadilla que vivió con Maribel.

J.Lo, estuvo casada con Marc Anthony de 2004 a 2014 y en una entrevista confesó que ese momento la hizo sentir que se moría. Sin embargo, Marc fue el que peor la pasó.

"Pensaba, 'No voy a estar bien. Ninguno de nosotros va a estar bien".

La pareja llevó a Emme al hospital y, afortunadamente, todo salió bien.

Pensando en las familias con poca suerte, sin acceso a medicinas o especialistas de calidad por falta de dinero, la pareja inició la Fundación Maribel, llamada así por la difunta hermana de Marc, para brindar atención pediátrica a los necesitados.

Marc continuó: "Sé de primera mano cuán devastadores son los tumores cerebrales y cuánto afectan a la familia, y comparto el objetivo de VABC de encontrar una cura para que ninguna familia tenga que sufrir de la manera que lo hicimos nosotros". También reconoció cómo es de vital importancia ofrecer apoyo y comodidad a quienes atraviesan el difícil proceso de tratar el cáncer. "Hay sistemas de apoyo que ayudan a los pacientes y cuidadores de maneras que los mejores medicamentos simplemente no pueden. Ese es un servicio que no se puede medir", dijo.(E)