Luego de una vida repleta de proyectos audiovisuales, el fallecido actor Robin Williams se convierte nuevamente en protagonista de una historia; se trata de un documental ideado y producido por su viuda Susan Schneider Williams, bautizado como ' El deseo de Robin', que se estrenará el próximo viernes.

Robin Williams padecía depresión y creía tener Parkinson sin embargo, la autopsia reveló que este último diagnóstico fue erróneo. Lo que ocurría realmente es que sufría de demencia con cuerpos de Levy, una enfermedad degenerativa que afecta a la cognición, y provoca depresión, ansiedad, miedo, alucinaciones y delirios.

Esa es la causa por la que el popular actor, no pudo entender la vulnerabilidad de su memoria y otros síntomas como temblores o el insomnio y creyó tener Parkinson o incluso llegó a plantearse si lo que le ocurría tenía que ver con el Alzheimer o la esquizofrenia. Todo este análisis es abordado en el documental.

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“El caso de Robin fue devastador”, comenta un médico en el filme.

Williams "fue valiente mientras luchaba contra la depresión, la ansiedad y los primeros estados de la enfermedad de Parkinson, de la que todavía no estaba preparado para hablar públicamente", explicó su viuda en 2014 a través de un comunicado.

Robin Williams se suicidó en agosto del 2014 y su documental profundiza en cómo la enfermedad que sufría sin saberlo podría haber influido en su muerte, y cuenta con testimonios de personas cercanas al actor que hasta ahora no se habían pronunciado, como Shawn Levy.

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Su esposa Susan Schneider, con quien se había casado en 2011, fue la última que lo vio vivo la noche del domingo, cuando se despidió al irse a dormir. Además fue testigo directo de su enfermedad y también comparte declaraciones, anécdotas, pérdida de confianza y el calvario de su esposo antes de morir.

Cuando los médicos después de la autopsia me dijeron lo que tenía, todo cobró sentido. Que algo se hubiera infiltrado en el cerebro de mi marido explicaba gran parte de su padecimiento antes de morir”, relata.

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El documental no solo aborda la vida de Robin Williams, también se centra en lo que vino después de su muerte. Concretamente en los titulares morbosos de algunos medios de comunicación, que se refirieron al actor como un “payaso triste” o un hombre con “un amargo final”, y llegaron a especular sobre la influencia en su muerte de las drogas y de la mala gestión de su éxito.

Williams tenía un largo historial con la cocaína y alcohol, y recayó en las adicciones en 2006. Llevaba ocho años sin consumir, aunque el mes anterior a su muerte (en julio de 2014) ingresó durante varias semanas en un centro de rehabilitación “por precaución”, según su representante, ya que había estado trabajando intensamente la temporada anterior.

Esta nueva película, según su director Tylor Norwood, “es la historia de un hermoso ser humano que debería haber tenido un diagnóstico”, porque “no hay cura para su enfermedad y habría muerto de todos modos, pero tener un diagnóstico le habría dado la paz que necesitaba”. Pero sobre todo, El deseo de Robin es un homenaje al actor que consiguió que todo el mundo repitiese ″¡oh capitán, mi capitán!”.(E)