Este año, el niño estadounidense Ryan Kaji, de tan solo 9 años, se convirtió en el YouTuber mejor pagado con una fortuna de casi 30 millones de dólares.

¿Cómo pudo ser posible? Pues los sencillos videos en los que prueba distintos juguetes cautivan a sus seguidores en el canal Ryan’s World.

Ahora, el niño posee nueve canales más y hasta su propia marca de ropa y juguetes, Ryan's World.

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Una máquina de hacer dinero

“Como niño influyente, las empresas están cortejando a Ryan para que juegue con el último juguete. Pero ahora, el niño influyente se ha convertido en una marca que se está colocando en Walmart, Target y Amazon como su propia fuerza e influencia ”, dijo Benjamin Burroughs, profesor de medios en la Universidad de Las Vegas. "Es bastante impactante".

Su video, Huge Eggs Surprise Toys Challenge, acumula dos mil millones de visitas y es uno de los 60 videos más vistos en YouTube.

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Pero no podían faltar detractores. Algunos usuarios se han quejado de que Ryan promociona veladamente marcas comerciales para niños en edad preescolar.

También aseguran que muchos de los productos que invita a probar son poco saludables.

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Aunque habrá tiempo y dinero para enfrentar estas críticas, la familia de Ruyan sigue adelante con el negocio de su vida.

Los videos en YouTube potencialmente dan dinero, y llevan tres años consecutivos en los primeros puestos.

Todo comenzó en el año 2015, cuando Ryan tenía apenas 4 años. “¿Cómo es que no estoy en YouTube cuando todos los demás niños sí?”, dijo a su madre y emprendieron esta carrera exitosa.

Para 2021 se maneja que “El Mundo de Ryan” pase a la televisión mediante un contrato con Nickelodeon.

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La revista de negocios Forbes hizo el resumen de lo más top en este canal de videos y reveló que los 10 primeros lugares se llevaron 211 millones de dólares.

Ryan lleva una vida normal, pero su casa y su familia viven en una auténtica juguetería, con tanta variedad y productos para probar que generan gran atracción en los más pequeños.

La dedicación para hacer videos sencillos pero bien hechos a lo largo del tiempo le han representado dividendos envidiables para el niño texano.