Si algo caracteriza a Meghan Markle es que rompe las reglas, especialmente en el estilo, donde apostó por lo cómodo y relajado incluso antes de despedirse de su vida como miembro de la familia real británica.

Ahora que renunciaron a la vida de la realeza y ya no es la duquesa de Sussex, muchas cosas han cambiado; desde su residencia, su trabajo y su forma de vestir. Antes era común ver a Markle con diseños de alta costura, portar complementos de lujo, descartar algunas prendas o tendencias totalmente prohibidas y, eso sí, no desprenderse jamás de una estética minimal que le otorgó cientos de looks brillantes. Sin embargo, ahora vemos a una Meghan más relajada que apuesta siempre por la comodidad, igual es la Meghan de siempre, pero su papel como royal no nos había dejado distinguirla en todo este tiempo.

En su última aparición podemos observar que su estilo era otro. Por ejemplo, su ropa era muy cómoda, sin tacones ni peinados elaborado y probablemente poco maquillaje.

Para sus compromisos virtuales ha optado por básicos, como una camiseta blanca, jeans estilo vaqueros y poco maquillaje. Por ejemplo, para una llamada de Zoom con la Cocina Comunitaria Hubb de Londres, un grupo al que apoyó en 2018 con el libro de cocina "Together", visitó extremadamente sencilla.

En otra reunión vía Zoom para el proyecto 'Smart Works', Meghan apareció luciendo muy casual con el cabello recogido, una blusa satinada y un blazer blanco. Smart Works, busca encontrarle trabajo a mujeres en riesgo de exclusión social. (E)