Un antiguo crimen artístico ocurrido en la Gran Manzana, allá por 1939, cuando el pintor ecuatoriano Camilo Egas desarrolló un mural de 20 metros para ser exhibido en la Feria mundial de Nueva York, Estados Unidos, fue la inspiración de la reciente novela gráfica del artista cuencano, residente en Quito, Fabián Patinho.
















