La cantante estadounidense Madonna está molesta con las autoridades de Portugal porque le negaron el permiso de ingresar un caballo en un antiguo palacio donde se filmaban escenas de su nuevo videoclip Indian Summer, el primer single de su nuevo álbum,.

La cantante, que ha sido colmada con privilegios desde que se trasladó a vivir Lisboa, en 2017, quería rodar una escena en el interior del palacete del siglo XIX Quinta Nova da Assunção, en Sintra, que había alquilado para este motivo. Las autoridades municipales autorizaron el rodaje del video musical pero negaron el permiso para introducir al purasangre en los suntuosos salones del caserón, señaló el portal lavanguardia.com

El ayuntamiento había autorizado la reserva del palacio para el equipo de la artista del 15 al 20 de marzo, pero no dio permiso para el caballo. En el guion del video, Madonna posaba junto al animal tumbado en el suelo. Las autoridades municipales consideraron que había un riesgo en la seguridad del edificio, ya que el suelo de madera se asienta sobre vigas del mismo material y "el piso no es estable y eso impide la utilización de actividades que provoquen vibraciones", indicó el portal elpais.com.

Tras iniciar una serie de contactos que no llegaron a ningún sitio –la prensa lusa apunta a que la artista incluso intentó hablar con el primer ministro portugués, António Costa–, Madonna se dio por vencida. La polémica hubiese quedado allí si no fuese porque el diario Correio da Manhã publicó unos mensajes privados a un miembro de su equipo en los que la famosa se lamentaba por la ingratitud de los portugueses.

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Con el equipo en el palacio, los retrasos del rodaje y la policía municipal vigilando, Madonna llamó a su agente para informarse de lo que estaba ocurriendo. "Mi reina", le contestó el agente, "estoy haciendo todo lo que puedo. Telefoneé a mucha gente y envié varios mensajes. Desgraciadamente el hombre que puede decidir no está disponible, pero lo estará", según mensajes revelados por Correio da Manhã, aseguró el portal elpais.com

“Ya he dado tanto a este país, y cuando pido que me hagan un simple favor para mostrar Portugal al mundo, me responde con un ‘no’. Rodaremos en otra parte. Todo esto es culpa tuya (en alusión a su agente), fuiste tú quien me convenció para que me mudara aquí”, se podía leer en uno de los mensajes de la diva.

La revista portuguesa Vidas confirmó el pasado febrero que la cantante de Like a prayer no había renovado el contrato de alquiler del hotel-palacio Ramallete, una residencia de doce de habitaciones en el barrio de Lapa, donde ha estado viviendo el último año. La citada revista añadía que este marzo ella y su familia se trasladarían a otro hotel de lujo en la misma ciudad, y que su partida definitiva de Portugal estaría programada para el próximo septiembre. Una partida que podría adelantarse tras la nueva polémica.

El motivo por el que la estrella escogió Lisboa en 2017 fue que su hijo adoptivo de 11 años, David Banda, había entrado en un equipo de fútbol del Benfica. Durante su estancia en Lisboa, muchos medios han señalado el trato de favor que ha recibido la cantante durante su estancia en el país.

El Gobierno de Portugal aceleró su permiso de residencia en tiempo récord y algunos meses después el Ayuntamiento de Lisboa le buscó un aparcamiento para su flota de vehículos por solo 720 euros al mes, en un barrio saturado por los coches. La falta de detalles sobre las circunstancias en las que se produjo el acuerdo levantaron suspicacias entre los políticos municipales y la prensa lusa, agregó lavanguardia.com. (E)