Lo suyo no es una moda, es raíz. Ese domingo, las calles de la cooperativa Vencer o Morir en la Isla Trinitaria se convirtieron en una especie de pasarela por la que hombres y mujeres modelaban el vestuario afro creado por Norma Rodríguez. Curiosos y vecinos apreciaban ese desfile en el que las mujeres se cubrían las cabezas con coloridos pañolones y los hombres lucían sus kenkas, especie de sombrerito, a más de un colorido vestuario que Norma diseña inspirándose en diversas etnias africanas empleando telas ecuatorianas de algodón y lino.