La estadounidense de padre venezolano Julianna Peña sometió a la brasileña Amanda Nunes en el segundo asalto de la función UFC 269 para proclamarse campeona del peso gallo de UFC el sábado en Las Vegas, Estados Unidos.

Nunes dominó el primer asalto. Se impuso en el intercambio de pie y conectó con contundencia a Peña. A ras de lona tomó la espalda de la aspirante con aparente facilidad. Todo hacía indicar que iba a ser otra victoria sencilla de la que, para muchos, es la mejor artista marcial femenina de la historia de UFC. Nada de eso.

El segundo asalto fue totalmente distinto. La Venezuelan Vixen propuso, se atrevió y miró de tú a tú a la leyenda. Planteó un intercambio de poder y la ya excampeona cayó en la provocación. Dejó de lado un planteamiento más táctico y sosegado, lo pagó caro. La dinamita de la aspirante dejó tocada a La Leona que no tuvo más remedio que agarrarse a un clavo ardiendo ante el poder de su rival. En la lona brilló el jiu-jitsu de la estadounidense de sangre venezolana, que sometió a Nunes con una guillotina que certificó una de las sorpresas del año.

La Leona lució humana y cayó. Peña, con un récord de 12 victorias y 4 derrotas, se coronó como la quinta campeona del peso gallo femenino de la historia de UFC tras una batalla en la que pesó más la actitud de la aspirante que la aptitud de la leyenda.

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Nunes había lucido a nivel aparentemente inalcanzable durante sus últimos enfrentamientos. Desde 2014 no conocía la derrota, sumó en ese tiempo 12 victorias al hilo y nueve títulos -seis del peso gallo y tres del pluma-.

La nueva campeona relató como desde UFC 200 ha pedido enfrentar a Nunes, pero otras peleadoras se le han adelantado injustamente como Ronda Rousey en su momento y también la forma en la que la brasileña la había supuestamente evitado.

Peña dijo que estaba acompañada de su papá, de Machiques, Venezuela. También dijo que tenía familia en Maracaibo, Caracas y en Mérida. Peña también dijo que tenía raíces mexicanas y nativo americanas por parte de su mamá. (D)