La llama olímpica de los Juegos de Invierno 2026 terminó su viaje de semanas por Italia y llegó el jueves a Milán, en la víspera de la ceremonia de apertura del evento, constataron periodistas de la AFP.

Después de recorrer 12.000 kilómetros, la antorcha era portada por la bailarina Nicoletta Manni cuando, entre aclamaciones, entró en la plaza del Duomo (Catedral) de Milán, después de recorrer una ruta por la ciudad en las horas precedentes.

Un millar de espectadores festejaban en ese céntrico y turístico punto de la capital económica de Italia, en medio de un importante dispositivo policial.

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La bailarina italiana Nicoletta Manni (centro) porta la antorcha olímpica de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 antes de encender el brasero en la Piazza Duomo de Milán (Italia), el 05 de febrero de 2026. Foto: EFE

La llama llegó con un retraso de una hora y cuarto sobre el horario anunciado, hacia las 20:45 (19:45 GMT) locales, y lo hizo bajo una lluvia fina que ya había complicado el miércoles el ensayo general de la ceremonia en el estadio de San Siro.

El retraso “se debió al entusiasmo y al número de personas presentes, que ralentizaron el recorrido”, indicaron a la AFP los organizadores.

Manifestantes propalestinos desplegaron banderas a una treintena de metros de los portadores de la antorcha, después de que unas horas antes activistas de Greenpeace protestaran en esa misma plaza contra uno de los patrocinadores de estos Juegos Olímpicos, la empresa energética italiana Eni.

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La llama proseguirá el viernes un periplo por las calles de Milán, donde pasará por el castillo de los Sforza y por el estadio de San Siro, antes de pasar a encender el pebetero en la noche del viernes bajo el Arco de la Paz, uno de los monumentos de la ciudad.

La bailarina italiana Nicoletta Manni (centro) enciende el brasero con la antorcha olímpica de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 en la Piazza Duomo de Milán (Italia), 05 de febrero de 2026. Foto: EFE

En estos Juegos Olímpicos “en versión extendida”, con siete sedes repartidas en un amplio territorio por el norte de Italia, habrá un segundo pebetero en el centro de Cortina d’Ampezzo, a 400 kilómetros de Milán. (D)