Con el plato fuerte, en forma de unas últimas etapas de recorrido espectacular, todavía por llegar, la segunda semana del Giro de Italia ha dejado una clasificación general bastante despejada, reduciendo a cinco o seis corredores los que tendrán opciones de disputarse la victoria en esta Corsa Rosa. En este último día de descanso la redacción del diario madrileño As analizó las conclusiones que ha dejado la ronda italiana en las jornadas anteriores.

Poderío del Bora

El dominio y control del Ineos en la primera semana de carrera fue manifiesto, sin embargo, parece que el paso de los días ha mermado las fuerzas del equipo británico considerablemente. A pesar de que Richard Carapaz se vistió de rosa en Turín, la escabechina que hizo el Bora desde lejos fue de traca, dejando al ecuatoriano completamente solo mientras el conjunto alemán se exhibía en las subidas con Kelderman y Buchmann, gregarios de auténtico lujo para Hindley. Esa superioridad numérica puede amargarle la carrera a Carapaz.

El renacer de Hindley

Una vez definido el rol de líder en el conjunto Bora, solo queda elogiar la figura de Jai Hindley. El australiano se destapó en esta carrera en 2020, cuando fue segundo por detrás de Tao Geoghegan, pero desde entonces su rendimiento ha estado casi dos años oculto entre las sombras. Ese potencial ha despertado nuevamente en la carrera que le vio brillar y tal como se ha mostrado hasta ahora en alta y media montaña, es el gran rival de Carapaz en la lucha por la victoria. En Blockhaus supo sufrir y acabó ganando la etapa con un gran esprint, mientras que en Turín gestionó bien el esfuerzo para cazar a Carapaz después del ataque del ecuatoriano y batirle en el mano a mano en los últimos metros. Al margen del ecuatoriano, todos parecen un pasito por detrás del australiano.

Último billete para Landa o Almeida

La carrera puede dar muchas vueltas todavía en la definitiva semana, pero si algo nos ha mostrado la segunda es que, ante la ligera superioridad de Carapaz y Hindley, el tercer escalón del podio podría ser un duelo fraticida entre Almeida y Landa, tercero y cuarto de la general, respectivamente. El alavés cuenta con 29 segundos de desventaja respecto al portugués, por lo que está obligado a atacar para, no solo recuperar ese tiempo, sino abrir el suficiente margen de tiempo como para llegar tranquilo a la contrarreloj de Verona con sus opciones de subir al cajón intactas. Ya perdió un podio en Tour (con Bardet) y otro en Giro (ante Roglic) en la última contrarreloj, por no contar con la suficiente renta. ¿A la tercera irá la vencida?

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La confirmación de ‘Juanpe’

Como lo fue en su día el de David Arroyo, por lo inesperado, este Giro también será recordado por la figura de Juanpe López. El sevillano perdió la maglia rosa después de diez días de honorífica defensa en la etapa de Turín, pero su perenne sonrisa ahí seguía. ¿El motivo? Tal como él mismo contó, por primera vez en su carrera se vio en una etapa con los grandes favoritos, luchando codo con codo. Una sensación que ilusiona al aficionado español y le llena a él de confianza de cara a futuros retos. Solo el tiempo dirá donde está su techo, pero con 24 años sigue progresando en rendimiento y en este Giro tiene un margen bastante grande como para finalizar por primera vez una gran vuelta entre los diez primeros.

‘Eternas-viejas’ glorias

Pese a que hemos visto poca batalla durante 15 etapas, no deja de ser casi un milagro que dos corredores como Vincenzo Nibali y Domenico Pozzovivo, con el final de sus carreras a la vuelta de la esquina, estén metidos en la pomada. El Tiburón no tenía aspiraciones tan altas desde que acabase 7º el Giro de 2020, mientras que Pozzo no acaba una grande entre los diez primeros desde que fuera 5º en la Corsa Rosa de 2018. Una segunda juventud que mantiene la ilusión de la afición italiana mientras corredores como Dainese, Oldani y Ciccone han conseguido victorias parciales. Italia, muy protagonista en ‘su carrera’.

‘No dejes para mañana...

Lo que puedes hacer hoy’, dice el sabio refrán. Y eso es lo que no está sucediendo en este Giro con un recorrido que, si bien reparte oportunidades para todos los tipos y perfiles de corredor, quizás no esté bien ordenado. Concentrar prácticamente todas las jornadas decisivas en la última semana condiciona mucho la batalla en las dos anteriores, lo cual deja una carrera descafeinada y descompensada hasta el último momento. Más kilómetros de crono y jornadas de alta montaña más repartidas entre primera y segunda semana, podrían, entre otras cosas, mantener vivo el espectáculo durante toda la ronda italiana. Si no, los ‘gallos’ lo seguirán dejando todo para mañana... (D)