La opción de que Álex Quiñónez vuelva a perderse unos Juegos Olímpicos está latente, en Tokio 2020, por un aparente fallo involuntario de su representante, lo que originó una sanción de la Athletics Integrity Unit (AIU), por no conocer su paradero para controles de dopaje fuera de competencias.

Pero este no es un caso aislado en la trayectoria del velocista nacional, que en la cita olímpica de Londres, en 2012, fue el séptimo atleta más veloz del mundo en los 200 metros planos. Un camino con altos y bajos pronunciados, que no han permitido que el corredor se mantenga en la cima.

Un futuro promisorio se avizoraba para Quiñónez luego de la final olímpica en Londres, pero la realidad fue otra.

El deportista empezó a ausentarse de entrenamientos, no participó en competencias internacionales durante el siguiente ciclo olímpico y finalmente marcó un retiro del atletismo, sin llegar a repetir actuación en Río de Janeiro 2016.

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Pasó factura “el peso de la fama”, consideró en su momento Manuel Bravo, presidente de la Federación Ecuatoriana de Atletismo.

En 2015 quedó fuera de las pistas. Se desvinculó de su entrenadora, la cubana Yosvaina Molina, y su entorno en Esmeraldas complicó su preparación.

Quiñónez se dedicó a múltiples actividades como a la construcción y a la mecánica para solventar gastos familiares. Apoyado por sus compañeras de equipo Ángela Tenorio y Marisol Landázuri regresó a la actividad, “con una mentalidad diferente”.

En 2017, y tras una marcada ausencia, Quiñónez volvió a las pistas y al equipo tricolor. “Esperemos que todo salga bien, estoy empezando desde cero, luchando”, dijo Quiñónez a EL UNIVERSO en el torneo clasificatorio para Juegos Bolivarianos en Santa Marta, Colombia, en los que el ecuatoriano volvió a subir al podio y colgarse medalla de oro en 100 metros. Presea y nuevo récord bolivariano.

Como en sus inicios, su regreso fue meteórico, a tal punto que se volvió a codear con los mejores. En 2019 fue medallista de oro en Panamericanos, corrió la Diamond League y alcanzó la marca para Juegos Olímpicos.

Álex Quiñónez gana medalla de plata en los 200 metros planos de la Liga Diamante de Catar

En octubre de ese año el esmeraldeño paró el cronómetro en 19,98 segundos durante la final de 200 metros planos del Mundial de Atletismo, en Doha. Fue el tercer mejor registro para quedarse con la medalla de bronce, un logro destacado por el deportista, que daba otra cara a una historia entre indisciplina y desavenencias con entrenadores.

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“Hace dos años no quería regresar y es por mis compañeras que estoy acá. Me lo propuse y estoy en el podio con una medalla de bronce”, comentó el deportista luego del logro conseguido.

Esa temporada fue calificada por Quiñónez como “el mejor año deportivo”. Con un fichaje para el FC Barcelona, y con 30 años, el esmeraldeño ya adelantaba: En Tokio “espero cerrar con broche de oro mi carrera”.

Tras la para de la pandemia fue a Portugal para seguir sus entrenamientos, lugar no registrado por su representante autorizado, Alberto Suárez, lo que originó un tercer fallo de localización para registros de la Athletics Integrity Unit, lo que de momento lo tiene suspendido por un año, algo que lo dejaría fuera de Tokio 2020.

En junio y septiembre del 2020, el deportista no pudo ser localizado por la AIU para controles de dopaje. La situación se repitió en mayo del 2021, con un registro de Florida (Estados Unidos) en el sistema Adams como lugar de entrenamiento, cuando el deportista permanecía en Portugal, “un trágico error”, según reconoció Suárez, aunque según la reglamentación “cada atleta sigue siendo el último responsable en todo momento de realizar presentaciones de paradero precisas y completas, ya sea que realicen cada presentación personalmente o deleguen la tarea a un tercero”.

La sanción impuesta por el tribunal disciplinario de la AIU se extendería hasta el 24 de junio de 2022. El deportista presentó la apelación correspondiente, resolución que se tendría hasta en 72 horas, con lo que Quiñónez podría viajar a Tokio.

El velocista tricolor y la Ecuatoriana de Atletismo esperan la resolución. El corredor sigue inscrito en la prueba olímpica de 200 metros porque hay “confianza plena en su inocencia”, con eso la posibilidad de que pueda actuar, de nuevo, en Juegos Olímpicos, según destacó la FEA.

Quiñónez es considerado uno de los más veloces del mundo en la modalidad de 200 metros, con opción de llevar a Ecuador a lo más alto en Juegos Olímpicos, posibilidad que espera aclararse con una apelación favorable en el Tribunal de Arbitraje Deportivo. (D)