El Sao Paulo ganó el domingo la Copa de Brasil por primera vez en su historia al empatar en casa a 1 con el Flamengo en el partido de vuelta de la final y gracias al triunfo 1-0 en la ida en el Maracaná.

En un estadio Morumbí lleno a rebosar, con 63.077 espectadores, récord del año, el Sao Paulo logró sobreponerse al gol del Flamengo que igualaba la final para lograr el inédito título en sus vitrinas.

El defensor ecuatoriano Robert Arboleda fue titular, sin embargo, salió a los seis minutos por una molestia física.

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Tras decepcionar en la ida ante su afición, donde no inquietó prácticamente a su rival, el Flamengo mostró otra imagen desde el inicio en la revancha.

Desde el comienzo el equipo carioca se fue en busca del gol que empatara la serie, algo que logró en el minuto 44 cuando el chileno Érick Pulgar mandó un disparo cruzado desde la derecha que el portero Rafael desvió con la punta de la mano al palo y Bruno Henrique, completamente solo, aprovechó el rebote para marcar a placer el 1-0.

Lejos de acusar el golpe, el Sao Paulo logró reaccionar antes del descanso, cuando en el descuento de la primera mitad Rodrigo Néstor, con un bonito disparo desde fuera del área, puso el empate a 1.

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En la segunda mitad, ambos equipos dispusieron de buenas oportunidades para marcar el gol de la victoria, pero el marcador no se movió.

El título es el tercero que se adjudica su entrenador, Dorival Júnior, quien el año pasado ganó la Copa Libertadores y la Copa de Brasil con el Flamengo, pero el equipo carioca no le renovó el contrato.

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Flamengo, por su parte, sigue sufriendo en este 2023, en el que perdió la final de la Recopa Sudamericana, la final de la Supercopa de Brasil, la final del Campeonato Carioca, fue eliminado en semifinales del Mundial de Clubes, quedó fuera de la Copa Libertadores en octavos de final y tiene muy difícil el título del Brasileirao, donde ocupa la sexta plaza actualmente a 11 puntos del líder Botafogo.

El resultado pone más dudas todavía sobre la continuidad del técnico argentino Jorge Sampaoli al frente del popular conjunto carioca.

Antes del inicio, los ministros de Derechos Humanos y Ciudadanía, Igualdad Racial y de Deportes saltaron al césped para participar en la campaña “Con el racismo no hay partido”, para sensibilizar a la población a denunciar violaciones de derechos humanos, entre ellas el racismo, durante los partidos de fútbol. (D)