De ser una de las promesas del Arsenal de Wenger, tener el interés del United, ganar trofeos con el Celtic (cinco ligas, una Copa de la Liga y dos copas de Escocia) y jugar a la Champions League a acabar en prisión.

La vida ha cambiado mucho para Anthony Stokes, ya exfutbolista, que espera en prisión preventiva a conocer la sentencia por, presuntamente, acosar a su expareja y a la madre de esta. Conocerá la condena, ya que los cargos fueron asumidos por este, publica diario AS de España.

El futbolista nacido en Dublín fue un niño prodigio del fútbol de los 2000 y narra su historia en el Daily Mail bajo el mismo título que este artículo. Crecido en el balompié irlandés, el Manchester United le contactó y llegó a reunirse con Sir Alex Ferguson, al que le pidió un autógrafo en un billete de cinco libras.

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También le llamó Rafa Benítez durante su etapa como entrenador en el Liverpool, pero fue el Arsenal el que realmente le convenció gracias a la presencia de, justo, una leyenda de Irlanda, Liam Brady.

Con 14 años, Stokes ya entrenaba con el primer equipo donde despuntaba un jovencísimo Cesc Fábregas y en el que Thierry Henry aún era la gran estrella. “Me llevaron a Londres, fui a una prueba y volví.

Wenger dijo. “Mira, vas a entrenar una sesión entera con el primer equipo”, narra. Ahí tenía 14 años. La llegada al Arsenal le cambió la vida a toda su familia. Sus padres adoptivos, dado que su madre biológica le entregó dada su adicción a la heroína, también empezaron a trabajar para el club como familia de acogida para canteranos y el irlandés empezó a cobrar desde 180 libras ($ 228) semanales hasta entre 2.500 o 3.000 semanales a los 17 años.

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Aún así, deseaba volver a Dublín haciéndolo él solo en ocasiones y planteándose si todos los sacrificios merecían la pena.

El delantero jugó su primer y único encuentro en la Carling Cup como jugador del Arsenal y pidió salir. Según él, tenía buen nivel, pero veía imposible asentarse como delantero en el primer equipo.

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“Estuve regularmente en las reservas alrededor de los 15, 16 años. Pero en esa etapa estás mirando a ese equipo: tienes a Thierry Henry, Robin Van Persie, Reyes, Bergkamp...”, afirmó.

El irlandés pasó por el Sunderland y el Crystal Palace hasta encontrar su sitio en Glasgow, en el Celtic. La vinculación del club con Irlanda le hicieron sentir como en casa, donde su padre regentaba un pub al que acudían miembros del IRA, con los que tenía relación. De hecho, el Celtic le dio un tirón de orejas a Stokes por acudir al homenaje de uno de los líderes del grupo que fue asesinado. “Era un tipo normal”, aún asegura ante el Mail.

Una vida complicada fuera del campo fue atravesando su carrera pegando a un imitador de Elvis en un pub de Dublín o bajándose del coche y noqueando a un aficionado del Rangers que le invitó a discutir.

“Llegó vestido con todo del Rangers y empezó a tocarme la puerta. Le noqueé y lo dejé en el capó”, explica en Daily Mail.

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Su carrera tocó fondo con este caso de acoso después de que su expareja cortara con él mientras estaba en Irán jugando en el Tractor. Su conducta, saltándose una orden de no acoso a su expareja y su madre, le llevó a meterse en una espiral de problemas que han dado con sus huesos en el calabozo llegando a ser arrestado incluso al aterrizar en Londres en un vuelo desde Irán en una ocasión anterior.

“Descarrilé”, reconoce el exfutbolista que demuestra intención de reinsertarse. “Quiero dejarlo atrás”, sentencia. (D)