Por Aurelio Dávila, productor del programa Al aire, en FB Radio, para EL UNIVERSO
Lo que Ecuador requiere mejorar es la parte ofensiva. La Selección ha sido muy solvente en el aspecto defensivo desde la época de Gustavo Alfaro, lo mantuvo Luis Fernando Suárez y Sebastián Beccacece también ha conservado esa solidez.
Esto se da tomando en cuenta a jugadores de primerísimo nivel como Willian Pacho y Moisés Caicedo, lo que convierte a la defensa en una gran fortaleza.
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La falencia de la Selección está en la parte ofensiva. A Ecuador le ha costado encontrar un acompañante para el delantero principal y hoy también un reemplazante adecuado.
Además, debe mejorar la posesión de balón y la presencia del futbolista en campo contrario para generar más acciones de peligro.
Otro aspecto en el que Ecuador ha fallado es en la salida por el costado derecho. Ángelo Preciado no ha logrado consolidarse como ese lateral que le dé profundidad al equipo.
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Por la izquierda, con jugadores como Pervis Estupiñán e incluso Piero Hincapié, se puede estar tranquilos; pero por el costado derecho sigue siendo una carencia importante. Falta ese jugador que, como en otros años, le dé amplitud y llegada hasta la línea final.
En lo ofensivo, más allá de los nombres, porque en nombres podríamos mencionar a dos o tres, como Leonardo Campana o en algún momento Ángelo Preciado, creo que Ecuador debe apostar más al concepto del falso nueve.
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Tiene futbolistas como Gonzalo Plata, Luis González o Kendry Páez, que son ofensivos y pueden adaptarse a ese rol. Si se trabaja tácticamente esa idea, con la velocidad de estos jugadores se puede superar en lo físico a los rivales y generar más situaciones de mano a mano frente a los arqueros de los equipos rivales.
Sobre estos últimos hay que ser prácticos. Alemania es un rival muy complicado, más allá de que pueda atravesar un momento irregular, siempre será Alemania.
El partido clave para Ecuador será ante Costa de Marfil, una selección con características físicas similares a las nuestras, y también frente a Japón, que no es un rival débil y cuyos jugadores actúan en ligas competitivas.
Ahí Ecuador debe imponer su experiencia mundialista y conseguir los puntos necesarios para avanzar de fase, ya que clasificarse como mejor tercero podría significar enfrentarse a una potencia en la siguiente ronda del torneo.
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En cuanto a los partidos amistosos que le restan a Ecuador, lo más importante de los encuentros preparatorios es que la Selección empiece a convivir como grupo.
Luis Fernando Suárez siempre destacó que, antes del Mundial de Alemania 2006, la convivencia durante varios días fue clave para consolidar el grupo, aplicar ideas tácticas y fortalecer la motivación. El mayor beneficio no es solo futbolístico, sino humano y también grupal.
Hoy de la Selección hay que destacar completamente el bloque defensivo. Es un grupo joven, fuerte, potente y con mentalidad ganadora. Jugadores como Willian Pacho, Moisés Caicedo y Piero Hincapié compiten al más alto nivel en Europa y eso se transmite al resto del equipo.
La Selección se caracteriza por su solvencia, profesionalismo, ambición y ganas de competir. También hay jugadores ofensivos, como Pervis Estupiñán, que aportan desde otra mentalidad al equipo.
Si Ecuador logra igualar lo hecho en 2006 (en el Mundial de Alemania, cuando llegó a los octavos de final y perdió contra Inglaterra con un gol de tiro libre cobrado por David Beckham) y llegar a los octavos de final (en la cita mundialista de Estados Unidos, México y Canadá), ya sería cumplir el objetivo.
Pasar la fase de grupos es una obligación para esta Selección, sin duda es una obligación por el nivel y el proceso que tiene. Esperamos superar lo hecho en el 2006 o igualarlo y llegar al menos a los octavos de final. A partir de ahí, todo lo que venga será crecer. Estaremos expectantes. (O)

























