El Paris Saint-Germain se ha despedido de la Champions League 2020/2021 en semifinales y se enfrenta a un año tormentoso. Ni siquiera tiene garantizada la Ligue 1 y ya se teme lo peor. Cayó con claridad, ante un Manchester City mejor y dejó un mensaje preocupante: ni con Neymar y Mbappé se estuvo a la altura a 180 minutos. El francés no jugó por molestias físicas, aunque todos los focos se situaron sobre su persona tras hacerse evidente que cerraría otra temporada sin la máxima competición continental. El brasileño lo intentó, sobre todo en la primera parte, pero tampoco tuvo su mejor día. Ninguno ha firmado la renovación y la eliminación no les ayuda a cerrar el acuerdo. Mientras, Madrid, Barcelona y compañía llaman a la puerta.

Sin Mbappé, Mauricio Pochettino tuvo que apostar por otra fórmula, con Neymar en la banda izquierda y Mauro Icardi como referencia ofensiva. Sin duda, un difícil contratiempo para un equipo que ya de por sí tenía complicado remontar el 1-2 de la ida. Pero los galones de Ney, líder de este equipo pese a la constelación ofensiva, prometían dar guerra al City. A los cinco minutos ya dio el primer aviso con un disparo repelido por la zaga. Pero el día le escondía novedades a las que no sería fácil hacer frente.

El granizo caído sobre el Etihad fue su primer enemigo. El césped estaba en mal estado. Era difícil conducir la pelota y enviar pases precisos. Dos de las principales cualidades de Neymar, casi neutralizadas. No por ello dejó de intentarlo y el penalti pitado por mano de Oleksandr Zinchenko les pondría el primer tic en el casillero. Todo se torció cuando el VAR demostró que, efectivamente, el balón había golpeado en el hombro y no en la extremidad y cuando Riyad Mahrez abrió el marcador a los diez minutos.

Neymar agachó la cabeza, pero pronto la volvió a levantar. Se hartó de conducir. El PSG era el brasileño. Recibía en campo contrario, se asociaba, movía la pelota, recibía faltas... Pero le faltaba su socio principal y Ángel Di María estaba más impreciso que de costumbre. Aun así, el argentino, en invento de Neymar, le puso un balón magnífico a Marquinhos. Pelota al larguero.

El ’10′ continuaba al mando y quizás Verratti era el único que le seguía. Icardi no, sin apenas desmarques y poco apoyo en elaboración en tres cuartos de campo. Pronto, el PSG perdió el fervor de los minutos iniciales y las piernas comenzaron a pesar. Asi lo vio Neymar, que pasó de ingeniárselas cerca de Ederson a tener que pisar área propia para que los suyos pasaran de medio campo.

Mientras lo iba intentando, se iba deshaciendo su equipo y más las cámaras enfocaban a Mbappé, que, desde luego, no debía estar en condiciones para no dar síntoma de entrar en el día más importante del año. Al descanso, un errático Neymar debía pensar en alternativas y en que los operarios arreglaran el estropeado césped del Etihad.

Sin Mbappé, el PSG se cae

No le quedaba otra al PSG que aferrarse a sus posibilidades y volcarse sobre la portería rival. Pero Pochettino tenía que dar con la clave. No lo hizo porque el City tocaba más, asfixiaba más en la salida y no dejaba a Neymar recibir entre líneas. No fue hasta el minuto 60 cuando las entradas de Kean y Draxler le daban un nuevo aire al astro brasileño, en posición más centrada.

Ni siquiera llevaban un minuto en el campo los dos nuevos cuando el City sentenció la eliminatoria con otra diana de Mahrez. Si había alguna duda, ya no había sentido en forzar a Mbappé. A Neymar le quedaba intentarlo, pero tres goles tras apenas generar ante Ederson... Y con la expulsión de Di María... Misión imposible. Una temporada más, Neymar y Mbappé se despiden de la Champions sin levantar el trofeo. El gran objetivo del proyecto se vuelve a caer y quién sabe si sus estrellas se habrán cansado de tanta decepción. ¿Habrá sido su último partido con la camiseta parisina en Europa? (D)