El partido entre Independiente Medellín y Flamengo, correspondiente a la cuarta fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores, fue suspendido de forma provisoria este jueves 7 de mayo apenas iniciado el primer tiempo.

Una intensa humareda provocada por la pirotecnia encendida en las tribunas del estadio Atanasio Girardot obligó al árbitro venezolano Jesús Valenzuela a detener el compromiso.

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El encuentro alcanzó a disputarse apenas unos minutos. Ante la escasa visibilidad y el riesgo para los futbolistas, Valenzuela esperó hasta cerca del minuto cinco y luego ordenó que los jugadores de ambos equipos regresaran a los vestuarios. Además de la humareda, también hubo fuego detrás de uno de los arcos, lanzamiento de bengalas e invasión de algunos aficionados al terreno de juego.

La protesta de los hinchas del conjunto colombiano se dio en medio del fuerte malestar por el presente deportivo del equipo, que viene de quedar eliminado del torneo local. A eso se suma el cuestionamiento hacia la dirigencia, especialmente hacia el máximo accionista, Raúl Giraldo, quien días atrás protagonizó un episodio polémico tras el partido ante Águilas Doradas.

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Pese a que la policía había anunciado un operativo de seguridad con nueve anillos de control en los accesos al estadio, la pirotecnia ingresó y el ambiente se fue tornando cada vez más tenso. Los estruendos continuaron incluso después de que el partido quedara detenido.

Luego de unos 40 minutos de suspensión, desde los altoparlantes del estadio se pidió al público desalojar las gradas. El anuncio generó silbidos, desazón y una salida parcial de los aficionados, mientras seguían escuchándose detonaciones en distintos sectores del escenario. Hasta ese momento, el futuro del encuentro sigue sujeto a la evaluación de las condiciones de seguridad. (D)