Roberto Luis Oste (Río Cuarto, Argentina; 1970) se define en retrospectiva como un oportunista del gol. Asegura que en su carrera de delantero marcó “casi doscientos” tantos, pero en Emelec le bastaron catorce entre septiembre y diciembre de 1993 para dejar huella y ser fundamental en la consecución del campeonato de fútbol de Ecuador de hace veintinueve años. Así mismo, la memoria del balompié nacional encuentra al Lute –como se le conoce al exariete cordobés– en las sorprendentes cinco anotaciones que hizo en un mismo partido, frente a Deportivo Cuenca, y en la determinante diana que firmó para el triunfo de los eléctricos en el Monumental de Barcelona, en la Copa Libertadores de 1994.

El grato recuerdo no es redondo, no obstante, para Oste. También en el registro de su exitoso paso por Guayaquil está que este debió truncarse a mitad de camino. Resultó breve –ocho meses, dos sin competencia de por medio– y de final controvertido. Es como a la fecha lo rememora al atender a EL UNIVERSO por videollamada desde su natal Córdoba.

“Fueron decisiones que yo no entendía, y creo que el hincha tampoco: un jugador que le había dado tanto al club en tan poco tiempo...”, cuenta el exatacante sobre su salida de Emelec, cuando aún le restaban meses de contrato, tras arribar al Puerto Principal el 28 de julio de 1993.

A inicios de 1994, en el club eléctrico hubo elecciones de directiva para suceder a la cúpula de Elías Wated y Nassib Neme, presidente de la institución y principal de la comisión de fútbol, respectivamente. Venció en los comicios la lista de Enrique Ponce Luque y Fernando Aspiazu, en el mismo orden de cargos. Y la nueva política fue drástica y clara: borrar el rastro de la dirigencia anterior.

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Lo relata Oste, uno de los jugadores extranjeros –los volantes Marcelo Pepo Morales y Marcelo Benítez, los otros– a los que Aspiazu les comunicó que prescindiría de sus servicios: “Yo tenía contrato por un año. Quedamos campeones con Nassib (1993). Hubo elecciones para 1994, con resultado de cambio de dirigencia, entraron Aspiazu y Enrique Ponce Luque. Lo primero que ellos hicieron cuando asumieron fue llamarnos a los extranjeros, con seis meses de contrato aún, nos liquidaron nuestros haberes y nos dijeron que podíamos marcharnos. No querían nada de lo que había armado Nassib Neme, querían tener la posibilidad de armar con sus extranjeros, entrenador inclusive (estaba el argentino Salvador Capitano). Entendible. Fuimos, nos juntamos, nos dieron lo equivalente a los seis meses restantes y teníamos el derecho de marcharnos. La gente (hinchada) los quería matar cuando se enteró. Entonces a los extranjeros que había llevado Nassib nos anotaron solamente para la Copa (Libertadores 1994), no nos incluyeron en la lista del campeonato nacional. Terminada la Copa, me devolví a Argentina”.

Primera experiencia en el exterior

Pese a su controvertida salida, tres décadas después y a sus 52 años de edad, Oste tiene a Emelec en “el mejor de los recuerdos” de su etapa como jugador, la cual se inició a finales de los años 80 y duró quince años.

Una oncena de Emelec en 1993. Arriba los jugadores: Iván Hurtado, José Federico Minda, Emilio Valencia, Enrique Verduga, Máximo Tenorio y Luis Capurro. Abajo: Marcelo Morales, Marcelo Benítez, Roberto Luis Oste, Kléber Fajardo y Ángel Fernández. Foto: Archivo

El Lute empezó en las categorías inferiores de Newell’s Old Boys en 1988. En 1989, se unió al Atlanta, de la segunda división argentina, para estrenarse en el profesionalismo, antes de pasar en 1990 a Defensa y Justicia. Con el Halcón de Varela, Oste fue máximo goleador (27 dianas) del torneo de la B de 1990/1991. “Fue el impulso que me posibilitó jugar en primera (A) en un club grande como San Lorenzo”.

En el Azulgrana se materializó el interés del equipo guayaquileño, a modo de préstamo: “Yo tenía un empresario (representante). Nassib Neme lo llamó y se pusieron de acuerdo. Hablé con él y con Salvador Capitano antes de viajar. Me hablaron muy bien del club y los compañeros, algo que luego viví en el día a día. Era la primera vez que me tocaba en un país fuera del mío, con un equipo grande. Yo tenía 22 años. Eran otras épocas. No se conocía mucho ni había las posibilidades del internet y las redes sociales. Fue algo muy nuevo para mí el hecho de llegar a un país desconocido”.

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Oste no olvida los nombres que había entonces en el plantel millonario y destaca uno: “Me encontré con arqueros de selección, Valencia (Emilio) y Álex Cevallos; la defensa también (Dannes Coronel, Iván Hurtado, Máximo Tenorio y Luis Capurro); un mediocampo con Kléber Fajardo, Verduga (Enrique), Vidal Pachito; con los extranjeros Pepo Morales y Marcelo Benítez; adelante estaba Cuchillo (Ángel Fernández), que hacía todo fácil para un 9. Siempre dije que Fernández, más que yo entenderme con él, él siempre nos entendió a todos los 9. Sacó como goleadores a todos quienes jugaron en mi puesto y tenía mucha calidad”. También menciona como fundamentales para el título de 1993 el aporte de Jesús Cárdenas, Luis Castillo, José Federico Minda, Humberto Garcés, entre otros.

Y sobre Capitano apunta: “Muy trabajador. El profesionalismo del jugador ecuatoriano no era el mejor, lo que ha cambiado. Con disciplina, él corregía; fue de los primeros que empezaron a darle el profesionalismo al jugador ciento por ciento. Cada jugador tenía muy clara la función que tenía”.

Catorce goles fundamentales; cinco al Cuenca

Con Emelec, Oste se estrenó en las redes el 11 de agosto de 1993. Por la extinta Copa Conmebol en octavos de final frente al peruano Deportivo Sipesa, marcó el gol de la victoria en el estadio George Capwell (1-0, con complicidad del defensor paraguayo César Zabala); una semana después, el día 19, por la vuelta de la serie, anotó en Chimbote, en la derrota por 3-2. Los eléctricos se despidieron del torneo en la tanda de penales (4-3), en que Lute falló un lanzamiento.

Ya en campeonato nacional, el argentino castigó a Delfín (4 de septiembre) y El Nacional (11 de septiembre) con un tanto a cada uno en la segunda etapa del certamen. En el octagonal final, las víctimas fueron Deportivo Cuenca (26 de septiembre, cinco goles), Liga de Quito (24 de octubre, uno), Delfín (7 de noviembre, tres), Deportivo Quito (17 de noviembre, dos) y El Nacional (5 de diciembre, uno). Catorce goles que le pusieron como principal artillero de Emelec y tercero de todo el torneo, solo por detrás de Diego Herrera (18, Liga de Quito) y Carlos Muñoz (15, Barcelona).

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Cuando se le pregunta a Oste por sus tantos, cuenta siempre los que le marcó al Expreso Austral en el Capwell: “La única vez que hice cinco goles fue esa. No es que los jugadores anoten cinco goles con frecuencia en un mismo partido”. Sin embargo, no deja muy atrás aquel que le anotó a Barcelona Sporting Club en la fase de grupos de la Libertadores ni uno que fue crucial para el título de 1993: “Sin lugar a dudas, el de la Copa de 1994 en el Monumental. Hubo otro, uno importante contra El Nacional en Guayaquil. Era la liguilla final y un rival durísimo. Siempre recuerdo lo duro que eran los defensores, un jugador Ballesteros (Jorge), que era bravísimo, malo para un delantero. Hice un gol importante y lo recuerdo porque nos acercó muchísimo al campeonato. El de la Copa es muy recordado por la gente”.

Emelec se consagró campeón en la última fecha del torneo nacional de hace 29 años gracias a la victoria por 1-0 contra el manabita Green Cross en el Jocay (Manta), con anotación de tiro libre de Iván Hurtado.

En un especial periodístico del monarca de 1993, Capitano describía su principal goleador: “Hombre de área, rebotero, siempre está ahí. Un tipo que vive para el gol. Excelente persona y buen profesional. Su mejor virtud es estar donde cae la pelota. También es fuerte y valiente”.

Despedida antes de tiempo, pero sin deuda

Sin cupo en el campeonato nacional de 1994, Oste sí jugó en la Libertadores. A más del gol a Barcelona el 23 de marzo (0-1), anotó en fase de grupos ese mismo mes, el día 11, en la victoria por 2-0 contra el peruano Universitario. Ya en octavos de final, marcó un doblete en el triunfo por 3-1 sobre el Minerven el 27 de abril, pero los eléctricos fueron eliminados en la serie con los venezolanos por definición en penales en Guayaquil.

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El 29 de abril de 1994, el goleador cordobés fue notificado finalmente por el entrenador argentino Mario Zanabria, que había reemplazado a Capitano, que no continuaría en Emelec, algo que ya estaba previsto desde inicios de año.

“No me quedé con nada (pendiente). No me reprocho nada. Cuando me puse la camiseta de Emelec, y en los casi veinte clubes que jugué, di todo. Lo mío era hacer goles. Los he errado, como todo delantero, pero en Emelec no me quedé nada. Hice goles en Clásico, en Libertadores, otros importantes en el torneo del que salimos campeones y yo como goleador del equipo vencedor... No tengo nada que me haya quedado por dar a Emelec. Por supuesto, me habría gustado estar más tiempo, pero fue una decisión dirigencial y no tenía nada que ver con fútbol, era un asunto político, entendible. ¿Reprocharme? Nada. En seis meses fui goleador y quedé en la historia del fútbol ecuatoriano. Cinco goles (al Cuenca) y campeón, no a muchos se les ha dado eso”, concluye Oste.

Roberto Luis Oste, goleador y campeón con Emelec en 1993, en diálogo con EL UNIVERSO desde Argentina.

El Lute es desde este mes asistente técnico en San Lorenzo de Almagro, que fichó al entrenador Rubén Darío Insúa, a quien el exatacante cordobés acompaña como profesional de los banquillos desde 2007. Juntos lograron en 2009 el título de Ecuador con Deportivo Quito y pasaron después por otros clubes del país como Barcelona, El Nacional, Liga de Portoviejo y Guayaquil Sport, y del exterior como Deportivo Cali (Colombia) y Bolívar (Bolivia). (D)