El fútbol de Brasil vuelve a la carga en la Copa Libertadores y Copa Sudamericana, con un binomio de dinero y cantera que le ha permitido solidificar en Sudamérica un dominio ante el que sus rivales aparecen cada vez más lejos del retrovisor.

Con cinco de los ochos semifinalistas en los dos torneos de Conmebol, los clubes brasileños han mostrado su poderío este año y han visto cómo su único rival, los clubes argentinos, no tienen opciones de conseguir un título.

Con tres semifinalistas en la Libertadores (Palmeiras, Atlético Mineiro y Flamengo), Brasil está cerca de su tercer título consecutivo, tras las alzadas por Flamengo en 2019 y Palmeiras en 2020. De ganar la edición 2021, alzará la décima copa en el siglo XXI frente a ocho de Argentina, dos de Colombia, una de Ecuador y otra de Paraguay.

Y con dos representantes entre los cuatro mejores de la Sudamericana (Bragantino y Athletico Paranaense), el gigante latinoamericano puede soñar con el primer doblete para un país desde 2014, cuando los argentinos River Plate y San Lorenzo ganaron ambos torneos.

Publicidad

El récord de tres equipos de un mismo país en las semifinales de Libertadores, un hecho inédito en el formato mata-mata de un torneo que se disputa desde 1960, le garantiza a la tierra de Pelé al menos un representante en la final que se disputará el 27 de noviembre en Montevideo.

El campeón defensor, Palmeiras, se batirá con Atlético Mineiro el martes en Sao Paulo, mientras que Flamengo recibirá un día después a Barcelona de Ecuador, único retador del imperio de lengua portuguesa.

Por la Sudamericana, Bragantino enfrentará a Libertad de Paraguay y Athletico Paranaense se medirá contra Peñarol de Uruguay.

Las posibilidades de que las finales se definan entre clubes de Brasil, planea sobre Sudamérica, que ve cómo se agranda la brecha entre los herederos del ‘jogo bonito’ y el resto de clubes.

El poder del dinero

“Estamos creciendo. El fútbol brasileño está evolucionando, grandes jugadores están regresando y el campeonato local cada vez es más disputado”, dice el volante de la verdeamarela Lucas Paquetá, del Olympique de Lyon.

Para esta temporada, Brasil repatrió desde Europa a renombrados jugadores como Hulk, el hispano-brasileño Diego Costa, Douglas Costa, Miranda, el brasileño-italiano Éder y David Luiz, fichajes impagables para otras instituciones sudamericanas. También fueron reclutados hace un par de años futbolistas como Dani Alves, Rafinha y Filipe Luís.

Publicidad

“Los clubes brasileños tienen un potencial de inversión mayor, consiguen jugadores importantes”, dijo a la AFP Leonardo Bertozzi, comentarista de ESPN.

El poderío radica principalmente en los ingresos por derechos de televisión, contratos publicitarios, premios suculentos en torneos locales y una liga más competitiva, coinciden expertos.

En 2019, por ejemplo, los equipos de primera división de Brasil se embolsaron USD 253 millones en derechos de transmisión frente a USD 91 millones de sus archirrivales de Argentina, según registros de las prensas locales.

En la pasada década, las escuadras de Brasil gastaron USD 800 millones en transferencias frente a USD 400 millones de los argentinos, la otra liga más poderosa de la región pero alicaída por la crisis financiera de su país, según un informe reciente de la FIFA.

“Los otros clubes sudamericanos no logran competir con los brasileños. Un ejemplo muy ilustrativo es el de Atlético Mineiro al contratar a Ignacio Nacho Fernández, que era uno de los principales jugadores de River Plate (ARG)”, agregó Bertozzi.

“Rico en jugadores”

El poderío económico, pese a que buena parte de los elencos tiene deudas millonarias, les permite adquirir jugadores de selección o joyas emergentes de la región, muchas veces revendidas a mayor precio a Europa.

A promesas sustraídas de sus vecinos o a futbolistas de jerarquía -entre los tres semifinalistas tienen a 18 internacionales o con pasado destacado en sus selecciones- se suma el material de la casa.

Brasil, de 213 millones de habitantes, es el mayor exportador de futbolistas. A mayo de 2021 registraba 1.287 atletas fuera de sus fronteras, según un reporte del Observatorio del Fútbol CIES.

“Históricamente Brasil siempre fue rico en jugadores, estén en Brasil o en Europa”, sostuvo el lateral Alex Sandro, de la Juventus de Italia y seleccionado de Brasil.

Esto, debido a que en Brasil se trabaja de buena manera las canteras, donde las divisiones inferiores tienen condiciones de entrenamiento similares a las profesionales, además de campeonatos locales y nacionales que les permiten aventajar a sus colegas regionales.

Palmeiras sostuvo su título de 2020 en ‘meninos’ como Gabriel Menino, Danilo o Patrick de Paula. Mineiro tiene al campeón olímpico Guilherme Arana y al volante Nathan, y el Mengão a Pedro.

Cada temporada los clubes del Brasileirao, que ponen el mayor número de participantes en la Libertadores (8 en 2021), cierran millonarias ventas de jugadores al Viejo Continente.

De los treinta equipos sudamericanos que más vendieron futbolistas en la década anterior, trece son de Brasil, con seis de ellos en el top-10, según la FIFA. Parte de ese dinero lo reinvierten en sus fuerzas básicas o en nuevos fichajes, y allí comienza el círculo vicioso que aumenta su fortaleza.

“Lo normal es que en los próximos años los clubes brasileños ganen la mayoría de torneos sudamericanos”, avisa Bertozzi.

Fortalecer las divisiones inferiores y saber fichar, la formula para detener a los clubes de Brasil

Independiente del Valle de Ecuador, cuyo fútbol viene en alza, implantó la escuela europea, en la que los juveniles y los profesionales siguen la misma ideología de juego, explica Mario Canessa, editorialista del diario guayaquileño El Universo.

Bajo esa fórmula y apostando por los jóvenes, el Matagigante ganó la Sudamericana-2019, la última alzada por un cuadro diferente a un argentino o brasileño.

“Independiente del Valle ha sido un ejemplo de club e institución al dar opción a sus categorías menores. Venden mucho y reemplazan con los juveniles”, sostiene.

El colombiano Atlético Nacional, campeón de la Libertadores-2016, y el ecuatoriano Barcelona SC, único hispanohablante de las semifinales de la actual copa, intentaron con otra fórmula exitosa: fichar bien dentro de sus fronteras o en mercados menores.

“Hicieron buenas inversiones, cuidando a las jóvenes figuras y no derrochando en jugadores de renombre pero flojo presente”, apunta Canessa.

Aunque para mantener el paso firme tras el éxito, estos clubes deben intentar frenar la desbandada de figuras que buscarán nuevos rumbos en ligas más ricas, advierte Leonardo Bertozzi, comentarista de ESPN.

Las jugosas ofertas se tornan en auténticos dilemas.

“La pelota está en campo de los rivales”, opina el columnista Barraza. “O se quedan a mirar y aplaudir o deciden esforzarse y dar combate”.