La llegada de Davide Ancelotti a Botafogo agitó Río de Janeiro con la promesa de un nuevo proyecto deportivo. Su etapa al frente del equipo se cerró cinco meses después, con el equipo clasificado para competiciones continentales y una racha positiva final. La directiva optó por abrir una nueva etapa con Martín Anselmi, procedente del FC Porto, con la esperanza de revertir la dinámica. Pero el cambio de rumbo no ha traído la estabilidad esperada.