La historia que une a Jorge Almirón y a Boca Juniors, un vínculo con inicio difícil, puede acabar con el mejor de los escenarios, si el entrenador logra inscribir su nombre en la historia del club con la conquista de la ansiada séptima Copa Libertadores.

La trayectoria del oriundo de San Miguel (provincia de Buenos Aires) tampoco atravesaba su mejor momento antes de llegar al club de La Ribera.

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Tras brillar en el banquillo de Lanús, al que hizo campeón de varios torneos locales y con el que fue subcampeón de la Libertadores de 2017, no acabaron bien sus experiencias en el Atlético Nacional colombiano, el San Lorenzo argentino y Elche español.

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Almirón, un trotamundos del fútbol (como jugador y entrenador) con pasado en Argentina, Chile, México, Colombia, España y Arabia Saudí, desembarcó en el club auriazul con un preocupante puesto número 14 en la Liga, con la Libertadores 2023 recién iniciada y en reemplazo del destituido Hugo Ibarra.

Viaje atropellado

A esto se suma la presión de que, entre los nombres analizados para suceder a Ibarra, había pesos pesados como Gerardo Martino o José Pekerman. Pero Almirón fue siempre del gusto del vicepresidente del equipo, el legendario Juan Román Riquelme. Así comenzó un viaje atropellado, cuyo rumbo fue una incógnita en los primeros partidos, pero que poco a poco fue asentando un bloque diferente que se hacía más consistente.

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La principal diferencia del sistema de Almirón fue la entrada de Nicolás Valentini, Marcelo Weigandt y Cristian Medina, aunque si alguno destaca por encima de todos es Valentín Barco, un canterano polivalente que se ha convertido en una de las principales figuras de la entidad azul y dorada.

Edinson Cavani

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La incorporación para las fases definitivas de la Copa Libertadores de un delantero experimentado como el uruguayo Edinson Cavani, en su primera experiencia americana desde que salió en 2007 desde el Danubio hacia Europa, fue el salto cualitativo para pensar que este Boca iba en serio a por la séptima estrella de la Libertadores.

La clave que ha llevado a Boca a las puertas del título es algo que ha transmitido el líder del equipo porteño: un bloque defensivo fuerte. El conjunto es el menos goleado del torneo, y con un escaso registro goleador se ha plantado en una final cinco años después de perder la final con River Plate.

Almirón se ha ganado los elogios y el reconocimiento de grandes y queridas figuras, como el exseleccionador César Luis Menotti.

Aún queda el desafío más difícil ante un Fluminense, que el 4 de noviembre jugará en casa. Pero Almirón tiene claro que ya no es un sueño pensar en sumarse a la historia de Boca Juniors. (D)

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