Lo que ocurrió era de esperarse. Claro, está la irregularidad en la que Aucas se ampara: el covid. Como la LigaPro no postergó el partido, pues dice que se ampara en el reglamento, que se tienen que presentar.

El resto parece un chiste, porque sabíamos que en cualquier momento iban a inventar una expulsión o una lesión, y se acababa el partido. Es decir, tanto movimiento, tanta cosa para un partido de fútbol, que, la verdad, había que pensarlo dos veces.

Y no es que haya que dar vueltas. Johan Lara no está lesionado, él sabe perfectamente bien que el reglamento dice que se pueden quedar en el campo con siete jugadores. Eso es lo reglamentario. O como podían estar ocho. Pero como el reglamento ampara que no pueden jugar seis, no hay quien le diga que si realmente le duele o no le duele algo.

No es la primera vez que se hace eso. Hay muchos casos en el fútbol ecuatoriano en los que, para evitar una goleada, saben que lo mejor es apegarse al 0-3 del reglamento.

Ahora, las causas pueden ser justificadas. Lo que yo me pregunto es cómo se justifica mover tanta gente, arrancar un partido que se sabe que terminará a los ocho, a los diez o a los 12 minutos. Ese es el tema de fondo. Creo que la LigaPro debió anticiparse a este tema. Ellos dicen que no, que reglamentariamente es así. Y ya está. Pero no parece un partido de fútbol.

Nixon Molina (c), de Barcelona, inauguró el marcador con certero remate de cabeza en el minuto 7 este lunes contra Aucas. Foto: API

Es algo que puede volver a suceder y los clubes de LigaPro deben prevenirlo, porque parece que no estuviera estipulado. Todos adivinábamos que esto iba a suceder. Este partido no tenía, con suerte, 15 o poco más minutos, y se acababa. O Aucas se exponía a una goleada de 0-8 y eso sí valía. Lo terminaron así.

Siempre debe estar la alternativa de avisar por qué suceden estas cosas. Aucas debió pensar en que tiene reservas, pero no quiso hacerlo. Sabía que era preferible un 0-3. (O)