Las quejas y denuncias de los medallistas de oro y plata de Ecuador, y de otros deportistas tricolores que compiten en los Juegos Olímpicos 2020, nos han permitido confirmar toda la indolencia de las federaciones y del Comité Olímpico con nuestros atletas en el proceso rumbo a Tokio y durante el certamen mismo. Tras sus revelaciones ya nos podemos imaginar lo que sucede con los otros grupos de deportistas que intentan llegar a competiciones internacionales. Entonces, si los dirigentes quieren tener algún mérito se les debe entregar una medalla de papel.

Es una obligación que se publique la lista de las personas que viajaron a Tokio con el COE, porque nos sorprenden las denuncias de los medallistas. Que los deportistas no hayan tenido masajistas, entrenadores, fisioterapeutas y otro personal especializado en la preparación y recuperación física de los tricolores llama mucho la atención. Mientras, X directivos, conocidos como “maletas viajeras”, se están dando el gusto de conocer Japón. No merecen estar allá. Siempre se repite este problema de desorganización, pero ahora es notorio porque son los deportistas quienes, sin miedo a represalias, lo han denunciado.

Está bien que se quejen, porque ¿con qué recursos se costearon los dirigentes invitados los pasajes y estadía en Japón? Ambos rubros son muy altos. Esos dineros debieron ser para cubrir las necesidades de los deportistas y no para quedar bien con los dirigentes de las federaciones ecuatorianas.

Yo he escuchado al ministro del Deporte, Sebastián Palacios, decir que esa entidad del Estado entregó dinero al COE para el trabajo de los tricolores y es evidente que no se usó bien, porque hay denuncias. La Contraloría debe actuar ya, porque son recursos públicos, obtenidos de los impuestos que pagamos los ecuatorianos. No se debe dilatar este tema con creación de comisiones para preguntar en qué se gastó el dinero o en audiencias con asambleístas.

Se debe proceder de inmediato y revisar nombre por nombre toda la lista de viajeros de la delegación de Ecuador y factura por factura para justificar los gastos. Este es un tema serio. Se debe sentar un precedente para evitar más malos tratos a los deportistas. La Constitución de nuestro país exige que toda entidad que reciba fondos del Gobierno nacional debe responder por esos fondos. No hay ninguna ley internacional del COI que impida esa auditoría.

En el Gobierno de Lenín Moreno hubo amistades de por medio y por eso era difícil desmontar el andamiaje del régimen que lo precedió. El actual solo tiene dos meses y medio; por el corto tiempo es complicado, pero pueden actuar luego de estos Juegos con base en las denuncias de los atletas, que se sintieron abandonados.

Y para evitar problemas legales con los dirigentes de turno, que siempre se autoproclaman mártires, se debe esperar a que se terminen su periodos para que salgan por la puertita de atrás; ya no tienen el apoyo político del pasado. Y ahora que regresan los medallistas, y los que ganaron diploma en Tokio, no se los debe dejar subir en la camioneta de la victoria.

Insisto en que la Asamblea debe promulgar una ley que evite manoseos, como en la década pasada. Que no llegue gente figuretti a los cargos deportivos, porque solo obedecen lo que dice el Gobierno de turno. Urge buscar a personas preparadas para integrar las federaciones. Todo mejoraría para nuestro deporte si se cambian las leyes y llega una verdadera ayuda del Estado a federaciones y asociaciones. Pero debe ocurrir una reestructuración integral y que los recursos no solo sean para los deportistas de élite, sino para todos: desde el juvenil hasta el que tiene eventos internacionales. (O)