Los Juegos Olímpicos de Tokio generan una expectativa mayor porque se realizarán después de un año de retraso al lograr sobreponerse la organización a la pandemia del coronavirus. Se inaugurarán este viernes bajo muchas dudas, observación de protocolos sanitarios, con circunstancias muy complicadas y con la oposición de los ciudadanos japoneses. La ceremonia de apertura, antes majestuosa, solo tendrá en el desfile a los abanderados de cada país y un oficial de la delegación.

Los atletas que llegan a sus sedes lo hacen luego de superar las fases clasificatorias, pruebas de COVID-19 con 72 horas de anticipación, someterse a otro examen al arribo y todos los días durante su permanencia en Japón. Además, solo deberán servirse los alimentos en los comedores de la Villa Olímpica, evitar contacto con otros atletas que esta vez serán cerca de 11.000.

En el recuento histórico de la justa olímpica, el país con la mayor cantidad de medallas conquistadas es Estados Unidos, con total de 2.513; siguen la antigua URSS, con 1.010 (país al hay que sumarles las de Rusia que cuentan con 461). Le siguen Reino Unido, 851; Alemania, 734; Francia, 716; Italia, con 577. En los últimos tiempos China ha tenido un gran crecimiento y ha acaparado 546. Con la desaparición de la URSS y la sanción por dopaje de Rusia que llega con delegación disminuida, la lucha será desigual y queda esperar cuánto puedan crecer la propia China, Australia y el anfitrión.

Las únicas medallas de Ecuador las consiguió Jefferson Pérez, con oro en Atlanta 1996 y plata en Pekín 2008, ambas en 20 kilómetros marcha. Según los tiempos, marcas y alguna buena sorpresa, la delegación nacional es una de las mejores de los últimos tiempos. Abrigamos la esperanza de lograr preseas en levantamiento de pesas, atletismo, boxeo, ciclismo, judo y natación.

En otro tema, el béisbol tendrá su competencia olímpica con un formato muy simple. Por las restricciones y por aquello de los cupos regionales se quedaron fuera poderosos países con mucha tradición como Puerto Rico, Canadá, Venezuela, Nicaragua, Panamá. Solo accedieron seis, pero sin el sabor y la alegría de la pelota cubana que por primera vez no clasificó. Un campeonato de béisbol sin Cuba es como la Serie Mundial sin los Yankees de Nueva York, o como una final del fútbol ecuatoriano sin ningún club del astillero.

Cuba llegó a las finales olímpicas siempre y logró tres medallas de oro y dos de plata. Siempre armó poderosas novenas que en el pasado llegaron a ganar 25 títulos mundiales, tres copas del mundo, dos intercontinentales, 15 centroamericanos, 15 Juegos Panamericanos y se llegó a decir que podrían armar hasta tres selecciones distintas, todas casi con el mismo nivel.

Hoy sufre el béisbol cubano una baja de calidad porque tan pronto surgen talentos estos intentan salir de la isla. Más de 10 jugadores de Cuba están en las Grandes Ligas y en sus sucursales de clase A, Doble A y Triple A. Están diseminados en torneos mexicanos, dominicanos y asiáticos. En el clasificatorio jugado en Florida, tan pronto pisaron suelo de Estados Unidos desertó César Prieto, su mejor prospecto, lo que causó un impacto negativo en el grupo. A todo esto hay que sumarle que los jóvenes de ahora no tienen la misma vocación de aquellos enormes peloteros cubanos de antaño.

Seis novenas estarán en Tokio 2020 y desde el viernes, en las sedes de Yokohama y Fukushima, lucharán por conquistar el oro olímpico. El Grupo A lo conforman Japón, México y República Dominicana. Y el B lo integran Corea del Sur, Estados Unidos e Israel.

El gran favorito es Estados Unidos, que ha logrado conformar un equipo poderoso, combinando jóvenes talentos con veteranos profesionales. Lo sigue en opciones Japón, que tendrá la gran oportunidad de ganar esta cita olímpica en casa. No hay que descartar que los dominicanos pueden dar la sorpresa de ganar una presea en estos Juegos Olímpicos. (O)