Si Aladino se le aparecía a Ecuador y le ofrecía tres deseos antes de la última fecha de la Eliminatoria, hubiera respondido: 1) ganarle a Venezuela, 2) que pierdan Colombia y Uruguay, mis perseguidores, 3) que Brasil y Argentina vengan a Quito clasificados cuando deba enfrentarlos. “Concedido”, parece haber respondido el genio. Y cumplió a cabalidad. Ecuador no le pidió jugar bien. Eso dependía de sí mismo. No lo hizo. Pero echemos una ojeada a esta decimotercera fecha de la clasificación mundialista, hay sabrosas conclusiones.

¡Cuidado, Ecuador...! Haber ampliado a cuatro puntos la ventaja sobre Chile, Colombia y Uruguay, además de llevarle un buen número de goles tranquiliza a todo el Ecuador. Pase lo que pase frente a Chile, cerrará el año tercero. Pero cuidado, ya van dos partidos esperpénticos (ante Colombia y Venezuela), que no son dos máquinas justamente. En la Eliminatoria anterior, al final de la decimotercera fecha también tenía 20 puntos, y se quedó afuera. Atención porque Chile está levantando y Perú es el que mejor juega de todos. Y con ambos debe medirse Ecuador próximamente. De visitante. No hay que tentar a la suerte…

Jugar mejor. Con todas sus carencias y desatinos dirigenciales, con una cantidad de futbolistas que se niegan a venir a la selección, siendo el último de la tabla, Venezuela le ganó a la Tricolor en Caracas y mereció mucha mejor suerte en Quito. Es más, en la jugada más lucida y elaborada de la tarde, Darwin Machís, jugadorazo del Granada, falló un gol imposible para él, con todo el arco a su merced. Y estaban 0 a 0. Es un llamado de atención a Gustavo Alfaro. Ahora podrá disponer de Estupiñán, Estrada y Mena. No hay excusas para rendimientos tan bajos.

Aparición I. La de Piero Hincapié. Un líder notable, jugador para diez o doce años de selección. Jefe de manada y además lleno de clase, con una precocidad completamente infrecuente. Ojalá la cabeza esté en consonancia con las condiciones. Estaremos frente a un crack espectacular. Está haciendo la carrera perfecta. Independiente Del Valle, Talleres en Argentina, un buen equipo alemán. Escalón por escalón. Seguro subirá más.

Irrespirable. El clima en Paraguay. Despidieron como DT a Eduardo Berizzo y llegó Guillermo Barros Schelotto. Pero también debutó perdiendo. Ha ganado un punto de los últimos doce y el público, cuando finalizaba el partido con Chile (0-1 en el Defensores del Chaco), arremetió con un canto que lo dice todo: “Ohhhh… que se vayan todos… que no quede ni uno solo...” Quedó octava la Albirroja y tiene la pavorosa cantidad de 9 goles a favor en 13 partidos. En 7 de sus 13 partidos no convirtió. Si clasifica sería un milagro de la vida. “Hay buenos jugadores, pero falta carácter. Lo dejan venir al contrario y le llegan mucho. Lo nuestro siempre se caracterizó por dar combate y cortar más adelante”, nos dijo Rogelio Delgado, capitán paraguayo en el Mundial ‘86.

Gana, pero... En entrevista con El Universo, Carlos Caszely, fantástico delantero chileno de los años ‘70 (tenía todo, habilidad, talento, bravura y gol), señaló: “Si Ecuador juega como contra Venezuela, Chile le gana”. Es posible. Chile logró 9 puntos en sus últimos tres juegos, sí, pero seis frente a Paraguay, el octavo, y tres ante Venezuela, el colista. Ahora le toca un infierno: Ecuador, Argentina, Bolivia en la altura, Brasil y Uruguay. Ahí los quiero ver…

¿Y el gol...? Disputadas 13 jornadas, en el Eliminatoria anterior se habían marcado 187 goles; ahora, a la misma altura, se llevan 160, una disminución inquietante. La última fue la fecha más pelada en muchos años: 7 tantos. Un buen ejemplo de esta sequía es que, si hoy terminara la competición, Colombia estaría clasificando al repechaje con saldo negativo de goles: -1.

¿Y el juego...? El gol es preocupante, el juego no le va en zaga. Vimos los cinco partidos de la fecha y ninguno fue interesante. Juego chato, desabrido, de escaso nivel. Acorde a los últimos tiempos en Sudamérica.

Aparición II. Cristian Romero, sensacional zaguero cordobés del Tottenham. Tiene todo, juego aéreo, un anticipo extraordinario (cualidad de los grandes defensas), clase para salir jugando, intuición de marca, fortaleza física y mental. También está haciendo la campaña ideal: Belgrano de Córdoba, Atalanta, Tottenham

Récord. Brasil clasificó formalmente al Mundial de Catar de manera invicta y Tite alcanzó una marca impresionante: desde el primero de septiembre de 2016 (Ecuador 0 - Brasil 3) dirigió 29 partidos a la Verdeamarilla por Eliminatorias, con 26 victorias y 3 empates.

¿Gusta o no...? Imponer el VAR generó muchas polémicas y opiniones en contra. Pero ya está funcionando de manera casi óptima y, si mañana se hiciera una compulsa entre los hinchas, el 95% o más votaría por dejarlo. Ha sido una bendición. Costó imponerlo y que se afiance, pero ofrece garantías de justicia y eso es lo más valioso que ha ganado este deporte, tan sospechado por los arbitrajes desde tiempo inmemorial. La herramienta tecnológica validó el gol de Hincapié, que pareció dudoso, pero fue totalmente lícito.

Lamentable. El bochornoso espectáculo de Neymar en el duelo ante Colombia. Caldeó de entrada el partido, discutió desde el primer minuto con todo el mundo, propuso una guerra de guerrillas y los muchachos colombianos no lo siguieron, pero tampoco podían esquivarla del todo. Insufrible e irrespetuoso el número 10. Una actitud lamentable de quien se supone debe ser un referente mundial de este deporte. No se llega a ser número uno sólo por jugar bien a la pelota, va acompañado de un cúmulo de virtudes. Hasta tres veces pudo ser expulsado Ney: por pechar y gritonear al árbitro en la cara, por pegar sin pelota a Cuadrado desde atrás, por conducta antideportiva. Pero el irrespetado señor Roberto Tobar, de Chile, lo dejó en cancha y Neymar terminó haciendo la asistencia del gol del triunfo.

Pechos fríos. Estaba por comenzar el partido Uruguay-Argentina. Un conocido relator uruguayo deslizó en el micrófono: “Con dos pechos fríos como Dybala y Di María no podemos perder, son dos heladeras”. A los 6 minutos y 40 segundos, pase de Dybala, gol de Di María. Ganó Argentina 1 a 0. Ese señor luego dice “Respeten el trabajo del periodismo”. (O)