Antes de conocer quién conduciría las riendas del país atestiguamos que en la campaña electoral y en los dos debates con los candidatos presidenciales no se consideró el tema de la importancia del deporte como mecanismo para la prevención del consumo ni la adicción. Tampoco como una manera de detener el avance delincuencial de la juventud, como sí lo han hecho otros países con resultados comprobados.

Por tal indiferencia, volví a llamar la atención a las autoridades sobre la obligación de dar soluciones. Por este motivo, el 7 de octubre de 2023 escribí en este Diario la columna titulada ‘Deporte en el Ecuador: la última rueda del coche’. Con la elección de Daniel Noboa Azín como presidente de Ecuador nos enteramos de que sí tenía en su carpeta un plan para beneficiar mediante el deporte a la niñez y juventud del país.

Trascendió la noticia de que en su visita a España, en calidad de mandatario electo, tuvo una reunión el 3 de noviembre de 2023 con Javier Tebas, presidente de la liga española, a la que también asistió el titular de la Liga Pro, Miguel Ángel Loor. Se conoció que la idea matriz era enlazar la experiencia de la liga de España en el desarrollo de escuelas de fútbol alrededor del país, siguiendo la experiencia de El Salvador, por medio de un convenio denominado Valores y Oportunidades.

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Con el apoyo de la Liga española se beneficia a 2.700 niños de bajos recursos con el fin de alejarlos de la delincuencia y las drogas, dándoles por medio del deporte una oportunidad de vida. La noticia, sin lugar a dudas, fue alentadora. Por fin un presidente de Ecuador comprendía perfectamente que el desarrollo deportivo no es solo meramente recreativo, sino que es una herramienta que modula el futuro de la juventud en la escalada del consumo de drogas.

Ha sido un tema de alto voltaje más discutido en las oficinas y en decretos presidenciales que declaraban al deporte como una política de Estado, pero con poco pragmatismo. No ha existido un análisis profundo y cualitativo para diseñar una estrategia y crear una estructura nacional permanente debidamente financiada (con profesores capacitados, programas de asistencia médica, inclusión de profesionales de asistencia social e incorporar a los padres de familia en el proyecto).

Da la impresión de que Noboa está al tanto de que los tratados internacionales y la Constitución sobre los derechos humanos exigen a los Estados proteger a personas propensas al consumo de drogas y que su obligación es consolidar sus derechos bajo el principio pro persona. El Estado está obligado a dar una solución integral para que la niñez y juventud no sea caldo de cultivo para los actos delictivos, consumo y expendio de drogas. ¿Cuánto han hecho los Gobiernos para cumplir con esa conminación constitucional? La contestación es que ha existido una inacción perversa.

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En mora continúa la Asamblea Nacional en promulgar una nueva Ley del Deporte que destrone la vigente, que solo ha servido para politizar los organismos de funcionamiento del deporte ecuatoriano y del propio ministerio, ley aprobada en el 2009 en el gobierno del presidente Rafael Correa. Es una ley centralista, estatizadora, útil como instrumento para apoderarse de los organismos que rigen el deporte del país, sin preocuparse de los urgentes problemas que sufre la juventud por falta de mecanismos que los amparen.

Con estos antecedentes que desnudan la indiferencia y la incapacidad de los Gobiernos en cada época, sería traumático que el presidente Noboa no ponga una marca diferencial en esta materia. Confiamos en que lo pueda hacer. Mensajes alentadores sí ha ofrecido. En su primer día de funciones cumplió con su promesa electoral de eliminar la tabla de drogas.

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Ese instrumento que regulaba las cantidades máximas que puede portar una persona para su consumo, sin ser detenida ni procesada, pero que lamentablemente se había convertido en la vía libre para que los microexpendedores administren la venta a niños y jóvenes escolares del país. Las estadísticas así lo confirman. En la práctica se hizo imposible con esa tabla diferenciar al consumidor del microtraficante.

Hay que reconocer que estos últimos días la Liga Pro ha estado muy activa en desarrollar proyectos deportivos en beneficio de los niños. Lo comprobamos con la propuesta aceptada inmediatamente por el alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez Henriques: el programa denominado Campeonato de Fútbol Liga Pro Kids, que incluirá a más de 10.000 niños, niñas y adolescentes. Precautelar la salud y dejar a un lado el ocio, para que con la práctica deportiva mantengan su mente y tiempo ocupados, y evitar que sean captados por la delincuencia, drogas y adicciones en general, es el plan.

Sobre el Plan Maestro Nacional, que usará al deporte para la erradicación y prevención del consumo, existe la esperanza de que tenga nuevamente vigencia. Hace pocos días, el tema se reactivó. El presidente de la Liga Pro dijo que el proyecto social deportivo que ellos impulsan, con apoyo del Gobierno, consiste en la creación de 750 escuelas de fútbol en el país en un mediano plazo, con el respaldo de la Liga de España. Hoy están haciendo el levantamiento de la información para tener claro el monto de la inversión y qué lugares han identificado como prioritarios, que serían Guayaquil, Durán, Quito, Machala, Quevedo y Manta.

La meta la tiene clara la Liga Pro: aglutinar niños que jueguen fútbol, que reciban servicios médicos y tratar de que las familias se integren en la propuesta. Por supuesto, siendo un plan nacional, la inquietud que surge es dónde está la plata para tan ambicioso proyecto. Loor ha mencionado que se esperan fondos de la empresa privada y, por supuesto, del sector público. Sobre el apoyo privado, es viable por medio de alianzas con empresas privadas que consideren al deporte como una estrategia publicitaria, tomando en cuenta que hoy existe el incentivo tributario de doble deducción del impuesto a la renta. Igual existen recursos en el exterior, en manos de fundaciones, ONG que están dispuestas a apoyar estos proyectos deportivos con fines sociales.

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Mi opinión es que la Liga Pro debe liderar el plan. Dudo mucho de que el Ministerio del Deporte esté capacitado para llevarlo adelante. El ministro Andrés Guschmer dijo que la prioridad es llegar a más de 200.000 beneficiarios mediante proyectos recreativos y deportivos y que la fuente de financiamiento para que se haga realidad es el aumento del IVA en 3 %. Sería bueno que el ministro al menos se informe bien sobre el proyecto de la ley para enfrentar el conflicto armado interno, la crisis social y económica. En la exposición de motivos se explica el porqué de la urgencia de incrementar el IVA y para qué fines específicos se utilizarían esos fondos.

Por ahora, para que se haga realidad tan importante propósito, confío en la voluntad decisiva del presidente Noboa. Sería importante crear una comisión especial conformada por funcionarios idóneos de este Gobierno que trabajen con la sociedad civil y la Liga Pro. Hay que hacer realidad esta cruzada en beneficio de la niñez y juventud del país. (O)