El suceso de mayor relevancia en el fútbol ecuatoriano en el 2023 es la impresionante trayectoria del joven futbolista guayaquileño Kendry Páez. Con apenas 16 años lo fichó el Chelsea por una cifra que, aunque no confirmada, se comenta que podría ascender a los $ 20 millones. Este talentoso volante se destacó en el Sudamericano Sub-17, clasificatorio para el Mundial en Indonesia.

Kendry Páez se convirtió en el líder indiscutible de su equipo, que obtuvo el subcampeonato. Su desarrollo en el campo ha sido constante, tanto es así que el entrenador de Independiente del Valle, Martín Anselmi, lo ha consolidado como titular indiscutible.

La sorpresa más grande llegó con su convocatoria a la Selección mayor, que compite en las eliminatorias para la Copa del Mundo del 2026. El técnico de la Tri, Félix Sánchez Bas, tomó la inusual decisión de poner a Páez como titular contra Uruguay, el 12 de septiembre. En ese partido Kendry demostró con creces su talento y jerarquía, convirtiéndose en una figura destacada.

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En su segundo juego como titular con la Selección, en La Paz contra Bolivia, anotó su primer gol en la categoría absoluta. En el tercer duelo, contra Colombia, aunque jugó con firmeza, no pudo mostrar todas sus habilidades. El domingo pasado, cuando su equipo venció 2-0 al Guayaquil City, Kendry Páez fue considerado el mejor jugador del partido y además anotó un tanto espectacular, demostrando su destreza y precisión en el disparo.

Los periodistas deportivos que llevamos varios años en esta profesión y que hemos tenido la oportunidad de observar a otros jóvenes talentos ecuatorianos desde temprana edad, hemos adquirido una perspectiva única. Esto nos permite comparar a Kendry Páez con aquellos que no tuvimos la suerte de ver jugar en persona, basándonos en crónicas y comentarios de quienes sí lo hicieron.

Periodistas de gran renombre nos han hablado sobre futbolistas que antaño destacaron desde jóvenes como creadores, conductores y armadores de juego. Solían identificarse como los números 10 y vestir esa icónica camiseta. Por ejemplo, Mauro Velásquez Villacís recordaba a Daniel Pinto, una figura del fútbol en la década de los años 50. A pesar de su estatura promedio, destacaba por su técnica excepcional. Además de su paso por Norteamérica y Emelec, jugó en Venezuela y participó en un partido amistoso internacional en Caracas, formando un trío central con Alfredo Di Stéfano y Mariano Larraz. La carrera de Pinto se truncó trágicamente cuando fue asesinado en una noche bohemia en Guayaquil.

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Los libros también mencionan al capitalino Leonardo Palacios, un jugador destacado en las décadas del 50 y 60. Era conocido por su regate, habilidades de conducción, potente disparo y, sobre todo, su capacidad para habilitar a sus compañeros desde largas distancias. Desempeñaba el papel de armador o delantero goleador y fue seleccionado para representar a Ecuador en delanteras junto a Carlos Raffo y Alberto Spencer.

Al comparar a Kendry Páez con esos talentos precoces también surgen otros nombres que brillaron desde temprana edad, como Carlos Torres Garcés, José Villafuerte, Hamilton Cuvi, Galo Pulido y, por supuesto, Álex Aguinaga, una figura de renombre. Desde su juventud, Aguinaga mostró su clase en México y tenía la versatilidad para jugar tanto como mediocampista número 8 o como un 10 creativo. En mi opinión, dos fueron los mejores números 10 de Ecuador. Polo Carrera, quien desde temprana edad demostró su habilidad con una zurda mágica. En 1960 debutó profesionalmente con Liga de Quito, pero lamentablemente sufrió una lesión grave mientras jugaba para Barcelona en 1966.

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Después de su recuperación continuó su carrera en Peñarol y Fluminense, siendo seleccionado ecuatoriano en múltiples ocasiones. Sin embargo, el número 10 indiscutible en esta lista es, el primero, sin duda, el Pibe de Oro Jorge Bolaños, quien se convirtió en un ídolo tanto en Emelec como en Barcelona, formando parte de históricas delanteras junto al Cura Juan Manuel Basurko y Spencer, contribuyendo a momentos inolvidables en la historia del fútbol ecuatoriano.

Para dar una idea más clara de la habilidad de Bolaños, el periodista Guillermo Valencia lo describió en la revista Estadio así: “Bolaños rompe los nervios, los crispa, es un maestro del balón. Da la sensación de no querer soltarlo”.

A temprana edad, Bolaños se unió al River Plate argentino y en 1963 recibió ofertas del AC Milan, aunque optó por no someterse a una prueba. En mi opinión, debido a su personalidad, técnica, astucia, talento y alegría en el juego, Jorge Bolaños es, sin lugar a dudas, el mejor número 10 en la historia del fútbol ecuatoriano. Surge la pregunta: ¿podrá Kendry Páez superar a esos legendarios jugadores? Con el paso de los años se sabrá si su formación forja una personalidad sólida y si aprovechan las oportunidades que le brinda la vida.

Páez tenía una gran oportunidad de mostrar su liderazgo al convertirse en el referente de la Selección ecuatoriana sub-17, que competirá en el Mundial de Indonesia (comenzará el 10 de noviembre). Nuestra selección era considerada una de las favoritas para el título mundial, especialmente si Páez formaba parte de la delegación. Sin embargo, la sorpresa fue que el DT ecuatoriano Diego Martínez optó por no incluirlo en la nómina, perjudicando así tanto a la Tricolor sub-17 como al propio jugador, a quien se le negó la oportunidad de destacar y de luchar por el título de mejor futbolista del torneo, e incluso de campeón mundial.

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Es difícil conformarse con la justificación que ofrece Diego Martínez, quien alega que ya Páez ha superado la categoría sub-17 y que, por lo tanto, es un jugador de la selección absoluta. Esto plantea la pregunta: ¿debería renunciar a la oportunidad de competir en la categoría en la que podría jugar debido a su talento y desarrollo? Al contrario, esta bendición que se presenta cada 50 años no debería haberse desperdiciado. Quizás se debió a una falta de defensa de su derecho a ser convocado, o tal vez Páez se sometió a la decisión de Sánchez Bas para jugar en la doble fecha de eliminatorias.

Y aquí influye también la necesidad del equipo Independiente del Valle de sumar puntos cruciales para aspirar al título del certamen 2023 de la Liga Pro, lo que hace que la presencia de Kendry Páez sea fundamental. Con el tiempo, se sabrá quién tenía razón.

En mi opinión, la lógica de lo ilógico prevaleció en estas decisiones, ya que hubo varias partes interesadas en el resultado. También creo que Kendry Páez tiene toda una carrera por delante para contribuir en muchas eliminatorias y, en el momento adecuado, en los mundiales absolutos. Sin embargo, la oportunidad de competir en una Copa del Mundo en su categoría nunca volverá.

No se puede considerar un error la decisión de Kendry Páez de aceptar el dictamen de los cuerpos técnicos de la Tricolor. Estoy seguro de que nunca se arrepentirán de esa decisión. Sin embargo, con el tiempo, Páez se dará cuenta de que ninguna nostalgia es tan intensa como la que se siente por las oportunidades que no se pudieron concretar. (O)