Van a cumplirse 55 años de aquel suceso histórico, pero difícilmente los viejos hinchas eléctricos olviden la que, probablemente, es la mayor victoria del club en partidos amistosos internacionales, que no volverán a jugarse nunca. Todo arrancó en 1926, con la llegada del Gimnástico Arturo Prat, de Chile, gracias a las gestiones del más importante dirigente deportivo nacional de todos los tiempos: Manuel Seminario Sáenz de Tejada, quien logró la afiliación a la FIFA y la visita de clubes a nuestro país. A partir de entonces, la afición guayaquileña pudo asistir a grandes encuentros internacionales.

Los equipos sudamericanos terminaban sus temporadas regulares en noviembre y emprendían viajes rumbo al norte del continente. Ya en la era del viejo Capwell (1945-1959) también llegaban desde el norte equipos costarricenses y colombianos. El primero de ellos fue Millonarios, en 1946; luego Libertad, de Costa Rica, el mismo año; y Deportivo Cali, en 1947. Entre los europeos arribaron, en la década de los 50, el Espanyol, el alemán Rott-Weiss Essen, FC Wacker, de Austria; el IFK Norrköping, de Suecia.

Los años 60 fueron prodigiosos por las visitas al estadio Modelo de varias de las mejores escuadras del mundo, como Santos de Pelé, Real Madrid de Alfredo Di Stéfano, Benfica de Eusebio, Peñarol de Alberto Spencer, AC Milan, Corinthians, Rapid de Viena, Dinamo de Moscú, FC Barcelona, Atlético de Madrid y, además, Borussia Mönchengladbach.

Este club alemán, fundado en 1899, fue siempre considerado uno de los grandes cuadros de su país. Inició una gira por Sudamérica en junio de 1967 y se hallaba invicto cuando se anunció que vendría a Ecuador. Su prestigio en Europa era enorme, pues contaba con nueve miembros en las selecciones A y B de Alemania y era en esa época el mayor productor de futbolistas jóvenes, al punto que era apodado La Fábrica. Entre esos grandes jugadores de su formación brillaban el arquero Volker Dammer, seleccionado germano, y los jovencitos Berti Vogts, Gunter Netzer, Bern Rupp —implacable goleador— y Herbert Wimmer. Su técnico era Hennes Weisweiler, antiguo asistente del famoso Sepp Herberger (DT campeón del mundo en 1954) y posteriormente maestro de varias generaciones de entrenadores alemanes.

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Se designó como primer rival del Borussia a Barcelona, que tenía doce partidos invicto y contaba con estrellas legendarias: Vicente Lecaro, Luciano Macías, Alfonso Quijano, Moacyr Pinto (campeón mundial con Brasil, en 1958), Walter Cárdenas, Washington Muñoz, y Félix Lasso. Jugaron el 14 de junio de 1967 y resultó una formidable exhibición de ambos cuadros, con un empate a 1 en el Capwell; el tanto local lo hizo de cabeza Mario Canario Espinoza, al minuto 86, tras centro de Lasso. EL UNIVERSO puso de relieve la calidad del compromiso y destacó que el portero Dammer “se robó al público, pues fue un espectáculo por su pasmosa seguridad y colocación”. No era tiempo de transmisiones por TV, peor de repetición de los goles, por lo que la ilustración de los tantos se hizo en este Diario con las ilustraciones del recordado Washington Rivadeneira (River). “Borussia convenció ampliamente en su debut en canchas ecuatorianas, pues protagonizó con Barcelona un partido excelente no solo desde el punto de vista técnico, sino del emotivo. Es un cuadro formado por jugadores de grandes recursos, como Bern Rupp, el espectacular delantero que juega con el número 11, o Herbert Wimmer, número 7″.

Así reflejo EL UNIVERSO la victoria de Emelec sobre Borussia Mönchengladbach en 1967, en Guayaquil. Foto: Archivo

Se programó entonces a Emelec para el segundo duelo con el M’gladbach. ‘Emelec probará hoy el real potencial del once Borussia’, tituló este Diario a nueve columnas. Los eléctricos estrenaban un nuevo DT, el famoso Alfredo Bonnard, remplazante de Fernando Paternoster —histórico técnico formador del segundo Ballet Azul y de la extrañada artillería de Los Cinco Reyes Magos.

Fiel a su filosofía, Bonnard decidió dar oportunidad a algunos jóvenes, entre ellos el volante Álex Terán, surgido de la Colegio Nacional Vicente Rocafuerte; y Roberto Tomalá, en ese tiempo alero zurdo, convertido más tarde en mediocampista. Las entradas se agotaron enseguida, con precios que hoy no se creerían (un dólar equivalía a 20 sucres): palco, 60 sucres ($ 3 de hoy); tribuna, 25 sucres (un poco más de $ 1); socios, damas y niños, 15 sucres, y general 7,99 sucres (menos de medio dólar).

Emelec-Borussia Mönchengladbach aparecía en este Diario en junio de 1967. Foto: Archivo

El cotejo se jugó el sábado 17 de junio de 1967 en el Modelo. El equipo porteño formó con Edwin Mejía; José Romanelly (recién llegado del Deportivo Quito), José María Píriz, Carlos Maridueña, Felipe Mina; el brasileño Amaury (también nuevo fichado) y el juvenil Terán; Bolívar Merizalde, Jorge Bolaños, Galo Pulido, Armando Chivo Echeverría (Tomalá). Con un sobresaliente rendimiento defensivo, una gran tarea de Terán y Amaury, y la movilidad y el manejo del balón de los delanteros, conducidos con maestría por un 10 genial como el Pibe Bolaños, Emelec impidió el funcionamiento del Borussia Mönchengladbach.

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Vale reproducir retazos de la crónica entusiasmada de EL UNIVERSO, que comentó: “No tuvieron los borussianos la soltura del miércoles anterior. (Bern) Rupp, alineado dentro de su numeración (11), fue nada más que una sombra, bien contenido por Mina, a quien lo dominó en los primeros minutos, pero luego el eléctrico supo sacar partido de la anticipación y dejó fuera de chance al puntero. Lo mismo sucedió con el alero Wimmer, neutralizado por Romanelly, el mismo que no solo defendió, sino que atacó cuando las circunstancias lo pusieron en situación de tal”.

Más adelante nuestro Diario expresó: “Emelec usó para un compromiso internacional como este, valores que no habían sido alineados en temporadas anteriores y estaban esperando que se les brindara esta oportunidad. La inclusión de Terán y Tomalá fue motivo de satisfacción para la hinchada eléctrica porque pudo observar jugadores jóvenes con deseos de triunfar y triunfaron”. Y agregó: “Por el centro Píriz y Terán, junto a Amaury, fueron quienes aguantaron el peso de las cargas profundizadas de los alemanes. No llegaron al choque, sino al anticipo y esto sorprendió a los alemanes”.

A los 13 minutos, Eduardo Rendón expulsó a Maridueña por una seria falta contra Spinner. Jugando con diez hombres Emelec mantuvo su funcionamiento y a los 23 el Chivo Echeverría, en gran acción, anotó el gol azul. Siguió jugando en inferioridad numérica hasta que a los 24 minutos Vogts se fue a las duchas por agresión a Bolaños, que le estaba dando un baile. Emelec mantuvo un claro dominio bajo la batuta de Bolaños y Pulido, y el peligro que generaba Bolívar.

Cuando Rendón puso fin a las acciones la multitud despidió a los jugadores con una enorme ovación y obligó a regresar a Bonnard, quien se encaminaba al túnel, para recibir el unánime aplauso por su excelente conducción. (O)

Galo Pulido (i) junto a Armando ‘Chivo’ Echeverría, autor del gol de Emelec ante Borussia. Foto: Archivo