Seguramente porque está cada vez más próximo al Real Madrid y hay que preparar ya los fuegos de artificio, la prensa madridista ha comenzado a tratar a Kylian Mbappé como “el mejor del mundo”. “El mejor del mundo le ha dicho que no a Arabia Saudita”, “El mejor del mundo está entrenando solo con los descartes del PSG”, “El mejor del mundo no renovará hasta 2025…”. Humildemente preguntamos: ¿desde cuándo es el mejor del mundo? ¿Quién lo consagró?

Mbappé es un guepardo. Posiblemente el futbolista de mayor potencia de la historia entre los grandes-grandes. Ronaldo Fenómeno se rompía, Pelé no era ni la mitad de ligero, Gerd Müller era una roca, pero no rápido tampoco. Acaso Eusebio podría resistir un paralelo físico y futbolístico con Kylian. El de Mozambique era una pantera. Este es una combinación de fuerza, velocidad y agilidad a partes iguales. Si la tira larga, zuuuuummmmmm… se fue, nadie puede igualarle la línea. El secreto para marcarlo es encimarlo y anticiparlo, nunca esperarlo ni hacerle zona. Kyle Walker se lo deglutió con esa fórmula en el Francia-Inglaterra del último Mundial. Lo suyo básicamente es el gol, aunque no es de área, arranca a diez o quince metros de las 18, por banda izquierda, traza una bisectriz y busca los tres palos. Tampoco posee una técnica refinada, en el uno contra uno gana por rapidez, no por habilidad o engaño, y muchas veces, por su propio vértigo, se le ensucian o estropean jugadas prometedoras. Es muy fuerte de la cabeza. Tiene alma de número uno y se prepara para serlo. Aprende, ha perfeccionado su remate, sobre todo de derecha, lo ajusta al palo. Ya es el encargado de los penales y tiros libres en el PSG y en la selección. Eso lo ayudará estadísticamente. No es líder natural, aunque asume liderazgos. Se hace cargo. Sus puntos negativos: no elabora juego por sí solo, necesita de un asistidor que lo habilite en profundidad (en el PSG era Messi, en Francia es Griezmann). Alguien que le tire la bola para que él corra y patee al arco. O sea, no depende de sí mismo.

Su defecto: pasa mal la pelota, sorprendentemente mal muchas veces. Posiblemente por querer hacer todo a mil. Y es goloso: no siempre la toca cuando algún camarada está mejor ubicado. Igual podemos clasificarlo como jugador de equipo, aunque tiene la tendencia cristianorronaldista de pensar, sobre todo, en sus números personales. Con 24 años y 7 meses reúne 279 goles en 389 cotejos, a un promedio de 0,72. Suma 118 asistencias. Tiene buena prensa: se le cuentan las buenas nomás. Cuando falla goles o está ausente (como ante el Bayern Múnich) no se habla.

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Jugador de élite, sin dudas, un galáctico también, tiene todo para ser mejor del mundo, pero ¿lo es? Antes de su llegada al PSG, el club franco-qatarí enhebraba, una tras otra, liga y copa. En las 6 temporadas de Mbappé en sus filas, el club de la Torre Eiffel siguió en lo mismo, aunque en las dos últimas ni Copa de Francia. El preciado objetivo -la Champions- no se cumplió.

En una picante entrevista para L’Équipe, el brasileño Leonardo, exdirector deportivo del PSG, no se mordió los labios: “Por el bien del PSG, Mbappé debe irse”. Luego desgranó: “Es bastante posible ganar la Champions sin Mbappé”, apuntando a la fijación que tiene el club desde que Qatar lo compró. “El Paris-Saint-Germain existió antes de Kylian Mbappé y existirá después de él -dijo quien fuera campeón mundial en 1994-. Lleva seis años en París y en esas seis temporadas cinco clubes diferentes han ganado la Champions League (Real Madrid en 2018 y 2022, Liverpool en 2019, Bayern Múnich en 2020, Chelsea en 2021 y Manchester City en 2023), ninguno tuvo a Mbappé en sus filas”. Y fue más allá: “Con su comportamiento en los últimos dos años, Mbappé demuestra que todavía no es un jugador capaz de guiar realmente a un equipo. Es un gran jugador, no un líder. Es un gran goleador, no un creativo. Es difícil construir un equipo a su alrededor”.

Kylian nunca ha ganado una Champions, tampoco una liga en España o Inglaterra, no ha conseguido ser Bota de Oro europeo. Pero lo más llamativo es que, en ocho temporadas completas que lleva cumplidas, jamás ha sido siquiera ternado para el Balón de Oro. Considérese que el máximo galardón individual para un futbolista lo entrega France Football, de París, que Mbappé es francés y parisino, el niño mimado hasta del presidente Macron, que lo ha elevado a la categoría de patrimonio nacional. Bien, en ocho ediciones Kylian nunca estuvo ni siquiera en el triunvirato final para ganar la estatuilla. A ver: eres el número uno, el premio lo entregan en la esquina de tu casa ¿y nunca estás ni entre los tres primeros? ¿Cómo es eso?

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El 30 de octubre se entregará el Balón de Oro 2023. Es perfectamente factible que Kylian tampoco integre el podio en la próxima elección, para la cual los favoritos, según la cadena inglesa de TV Sky Sports, son Messi (75 %), Haaland (19 %), De Bruyne (2 %) y Rodri (2 %). Mbappé reúne hasta ahora el 1 %. Messi ha sido campeón del mundo, de Francia (nominado mejor extranjero de la liga) y está revolucionando el fútbol de Estados Unidos. Buenos argumentos. Haaland, De Bruyne y Rodri conquistaron el más glorioso triplete con el Manchester City: liga, copa y Champions. En el caso de Haaland, con el agregado de haber marcado 52 goles en su primera temporada en la Premier League. Un estreno cinematográfico. Mbappé anotó 41 veces y alzó el trofeo de campeón francés. Sabe a poco. Tal vez deba esperar otro año más en esa carrera.

La ruptura total entre Mbappé y su club hace presumir que el destino único e inmediato del atacante sea el Real Madrid. Florentino Pérez está como obsesionado con él y quiere estrenar el nuevo Bernabéu, que será el estadio más fastuoso del planeta, con una superestrella. No es otra que Kylian. Da el perfil perfecto: crack, divo, supermediático. Ahora bien: ¿cómo puede calzar el parisino en el club de Di Stéfano…? Huuuuummm… El Madrid le tiene reservado el centro del ataque, que ha dejado vacante Benzema (es curioso, España considera unánimemente al fútbol francés “una liga de granjeros”, pero se les va un granjero y salen corriendo a buscar otro). Ya está diseñado el tridente ofensivo: Rodrygo, Mbappé y Vinicius. Hete aquí que Kylian juega de lo mismo que Vinicius, extremo por izquierda que hace la diagonal hacia el centro y remata de derecha. Si lo ponen a la derecha le dan vuelta el mapa de la cancha. Al centro no cuela porque el área le quita espacios de aceleración y además no es un habilidoso, sino una tromba humana. ¿Le dejará el brasileño la banda en la que se siente a gusto? Otro huuuuuummm… Ido Benzema, Vinicius es hoy la máxima referencia del equipo de Ancelotti, el nuevo ídolo. Moraleja: no hay altruismo entre luminarias.

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Y otro huuuuuummm más: pese a ser el club más laureado del mundo, el Madrid tiene un vestuario tranquilo, de perfil bajo, con cero vedetismo, en el que los rostros salientes eran o son Benzema, Modric, Kroos, tipos caseros. ¿Cómo encajará este gallo copetudo? ¿Le dejarán por obligación los penales, los tiros libres, tendrán que darle todos los pases? El Madrid no es la hacienda del Parque de los Príncipes, es mucho más.

Pero esos son cinco centavos aparte. El hilo pasaba por otro lado: si era o no el mejor del mundo. Responde Ernest Folch, exdirector del diario Sport, de Barcelona: “Kylian Mbappé es casi el mejor jugador del mundo, casi el mejor goleador, casi el más decisivo, casi el que tiene mejor porvenir. Sí, casi, pero no lo es”. (O)