Ecuador no participó de la Copa Davis en 1964, 1965 y 1966 por diversos motivos. Eduardo Zuleta había adquirido muchos compromisos tenísticos en el mundo y rara vez regresaba al país. Mas, el mayor impedimento consistió en que Miguel Olvera había sufrido un quebranto de salud, viéndose afectados sus pulmones, y su recuperación había tardado de más.

En diciembre de 1966, la dirigencia del tenis celebró una sesión en la que se resolvió el regreso de Ecuador a la disputa de la Copa Davis. Blas Uscocovich, en marzo de 1967, inició las gestiones para conseguir el apoyo económico del gobierno de turno, presidido por el Dr. Otto Arosemena.

Argentina 1 Ecuador 4

En mayo, nos correspondió jugar contra Argentina, en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. Afortunadamente, ya Olvera había regresado al tenis y estaba autorizado por los médicos para participar en torneos de alta competencia. Guzmán jugaba por Italia, adonde se le envió un cablegrama para que regresara al país para prepararse. La Comisión Nacional de Tenis decidió nombrar a Danilo Carrera Drouet como capitán y presidente de la delegación. Argentina contaba con grandes jugadores de la época: Eduardo Soriano, Roberto Aubone y Julián Ganzábal.

Fue tan reconocida la presentación de Olvera en Argentina (sendas victorias sobre Aubone y Ganzábal, y en dobles) que el diario El Clarín, el 29 de mayo, publicó: “Se dice que Olvera abandonó el tenis durante tres años, una pleuresía lo alejó ese lapso de las canchas. Es un fenómeno, tiene el oxígeno de un ‘acuanauta’, tiene la resistencia de un ‘faquir’, tiene la maleabilidad de un ‘acróbata’. Su paso por las canchas del Buenos Aires Lawn Tennis deja una imagen para copiar”.

En el otro grupo, los estadounidenses se habían clasificado para la final derrotando como visitantes al equipo mexicano. Estaban, los norteamericanos, muy preocupados de tener que jugar en Ecuador por los incidentes que habían tenido en México con el público. Pretendían cambiar la sede a los Estados Unidos.

Uscocovich recibió un día la llamada de Tommy Wright, quien le comentó que los norteamericanos estaban dispuestos a pagar hasta $ 20.000 por cambiar la sede a EE. UU. La tentadora oferta fue rechazada, porque en nuestro país, después del resultado de Buenos Aires, existía expectativa.

Los dirigentes ecuatorianos se pusieron en contacto con los jugadores para que, lo más pronto posible, se presentaran a los entrenamientos. En Guayaquil se había confirmado como capitán a Carrera. Olvera estaba en EE. UU., mientras que Guzmán estaba en España participando en torneos.

Ecuador 3 EE. UU. 2

Estados Unidos trajo grandes jugadores, entre los que se destacaba Arthur Ashe, que en ese momento era la raqueta número uno de ese país y sexto en el ranking del mundo. Acompañándolo venía Cliff Richey, como el otro singlista; y para el juego de dobles venían los campeones estadounidenses Clark Graebner y Marty Riessen. Capitán, George McKall.

La cancha principal del estadio Pancho Segura fue removida y su arcilla, tratada completamente. Al ser la primera vez que se realizaba una final de la zona americana, se había designado como árbitro a Eduardo Guzmán, de México.

La hazaña de Ecuador al vencer por 3-2 a EE. UU. trascendió fronteras. Agencias de prensa de todo el mundo querían que desde nuestro país se confirmara la semejante sorpresa.

Versus España

Correspondió posteriormente jugar la semifinal, en representación de América, contra el poderoso equipo español en septiembre de 1967.

La sede que dispuso la Real Federación Española fue la pista de concursos del Real Club de Tenis Barcelona (RCTB), en Pedralbes. Se incorporó como asesor a Pancho Segura. Luego se hizo público que la delegación ecuatoriana iba a viajar con cierta anticipación. El 12 de septiembre, unos diez días antes de iniciarse los partidos, estaba el equipo nacional, compuesto por Olvera, Guzmán y Zuleta como jugadores; Segura, que se había comprometido a ser el entrenador; y Carrera como capitán.

Por supuesto que España era la gran favorita, aunque con algo de reserva, pues no descartaban que Ecuador diera un nuevo golpe. El conjunto ibérico tenía como raqueta número uno a Manolo Santana, y a Juan Gisbert y José Luis Arilla como jugadores dos y tres, respectivamente. El juez era Mats Hasselquist. El sorteo se realizó el 29 de septiembre en los salones de la Diputación Provincial de Barcelona.

El día del inicio de la serie llegó la noticia desde Guayaquil que se llevaba recolectado 234.399 sucres en la campaña en pro de conseguir casas para Olvera y Guzmán. Esa novedad fue bien recibida en la delegación tricolor. Los organizadores de la cruzada en la urbe porteña enviaron la nueva para aprovechar el efecto psicológico que iba a producir en la moral de nuestros tenistas.

Los choques

Fue muy grande la categoría que mostró Santana, excampeón de Wimbledon (1966) y quien apabulló a Guzmán en tres sets (6-2, 6-1, 6-1). Y luego del Gisbert-Olvera, la agencia UPI tituló: “Rudo golpe sufrió en España el equipo dirigido por el célebre Francisco Segura”. El anfitrión fue superior y se adelantó 2-0 en la serie. Con los resultados del primer día, muy pocos dudaban de que España sería ganador de la serie.

El día del partido de dobles se jugaba la última carta tricolor. La pareja española estuvo conformada por Santana y Arilla, y la ecuatoriana por Guzmán y Olvera. El encuentro fue muy disputado. Lo ganó la pareja española (7-5, 6-8, 3-6, 9-7, 6-4). Los cuatro jugadores fueron despedidos de pie y con pañuelos por el público.

Con España vencedor se llegó al último día de competencia con el duelo Olvera-Santana. Aunque el local fue superior y ganó el partido en tres sets (6-3, 6-4, 6-1) hubo una jugada que recibió una de las más largas ovaciones en el RCTB. Fue en el tercer set, en una acción de varios intercambios de golpes. Dos jugadores se enfrentaron en la net hasta que Olvera, magistralmente, persiguió la bola cerca de las tribunas y, desde un lugar complicado, devolvió y ganó el punto. Lo presenciado desembocó en el aplauso intenso, por más de 2 minutos, al que se sumó el propio Santana.

La participación de Ecuador en la Copa Davis 1967 es acaso la más representativa, porque se llegó hasta una semifinal del Grupo Mundial, según el formato con que se jugaba por esos años. Aunque se perdió con la poderosa España, esa derrota se la calificó como pundonorosa. La presentación de nuestro equipo ratificó al mundo que Ecuador era cuna inagotable de grandes tenistas, algo que con el pasar del tiempo se pudo confirmar.

Estamos acostumbrados a recordar grandes triunfos. Es importante rememorar la actuación ecuatoriana de 1967. Como escribió el argentino José Luis Borges: “A veces perder es ganar, porque existen derrotas que tienen una dignidad que la ruidosa victoria no merece”. (O)