Está bien hacer nuevas obras en Guayaquil, es correcto crear instalaciones, pero no está bien destruir las que ya existen para edificar otras diferentes. Es un sistema raro. Lo digo respecto al anuncio de hacer un parque acuático donde están las piscinas mundialistas del Centro Cívico. Terreno en la ciudad, para otro parque acuático municipal, hay bastante. Eso ya lo dijo también Omar Quintana.

Hay espacio para que el Municipio haga diez parques acuáticos, no solo uno; pero diez piscinas no se pueden construir. Además, este complejo del Centro Cívico tiene como particularidad muy especial contar con una pileta de 50 metros por 25 que es reglamentaria; y es lógico que tenga las medidas oficiales porque se usó para un Mundial, el de Guayaquil 1982.

Y el predio posee también con una piscina de 25 metros que es para calentamiento, la que todavía cumple con las normas internacionales que son fijadas por la FINA (Federación Internacional de Natación).

No sé con qué palabras dar una opinión sobre este caso, que valora una cosa y otra no. Un parque acuático es valioso, pero un complejo de piscinas –por el sitio donde está ubicado y por la forma en que funcionó por tantos años– es más importante.

Con el club Bancentral, luego de comenzar nuestro trabajo de enseñanza de natación en la hoy abandonada piscina semiolímpica de la ciudadela Kennedy (frente a la Bolivariana), formamos en el Centro Cívico una cantidad grande de nadadores al terminarse el Mundial, torneo en el que fui uno de los entrenadores de la selección ecuatoriana.

El Comité de Empleados del Banco Central decidió que era una buena idea que, con tantos nadadores que ya teníamos, nos pasáramos de la Kennedy al Forestal. Ahí ampliamos la enseñanza de natación y se hizo de forma masiva para los niños. Incluso dimos apertura para que los colegios pudieron asistir a las instalaciones del Centro Cívico para usarlas. Obviamente se cobraba porque había que darle mantenimiento a las piscinas, aunque al inicio Banco Central participó con un presupuesto. Luego fueron cedidas al Club Sport Emelec, que me ratificó como administrador.

Ahora la Federación Deportiva del Guayas le ha informado al Municipio que rescatarlas sería muy costoso porque, dicen, las medidas de las piscinas dejaron de ser oficiales. Siguen siendo reglamentarias, la FINA no ha hecho cambios al respecto. La de competencias es de 50 metros; está habilitada a lo largo y a lo ancho. Hubo competencias internacionales con clubes de Panamá, Costa Rica, Brasil y otros países. No sé de dónde sacaron que ya no son piletas reglamentarias. Es falso.

Lo que necesitan esas piscinas mundialistas del Forestal es una remodelación por que como si se tratara de una casa vieja las dejaron destruirse. Lastimosamente, cuando las tomó a su cargo el Ministerio del Deporte (hoy Secretaría del Deporte) no sé qué ocurrió; hubo falta de control. Las saquearon, se llevaron todo lo que pudieron. En el caso de las bombas requiere nuevas, pero se puede solucionar y no se necesitan cantidades asombrosas de dinero. Deben cambiarse las cerámicas, manejar y revisar ciertas cosas técnicas, con ingenieros. (O)