Hay muy pocos personajes que cuando se alejan del mundo terrenal sus ecos perduran. Tal pensamiento cabe para el amigo y hermano Jorge Lazo, quien dejó sus huellas inconfundibles como padre, fue caudillo como jugador, emblemático como técnico y laureado por los títulos obtenidos con los equipos que dirigió. Hoy su alma está en otro hogar, un hogar lleno de luces.