Ricardo Vasconcellos Rosado: La FEF insiste en burlarse de la justicia

Miércoles, 14 de Marzo, 2018 - 00h00
14 Mar 2018
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14 Mar 2018
Carlos Villacís, presidente de la FEF
Carlos Villacís, presidente de la FEF
Carlos Villacís, presidente de la FEF.

Carlos Villacís, los miembros de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) y los abogados de esa entidad, con la presunta asesoría de Paco Casal, tienen sumido al balompié nacional en un verdadero desbarajuste que afecta la seriedad de este deporte, la economía de los clubes; perjudica a millones de seguidores del torneo y hunde cada día más al fútbol nacional en el albañal en que lo dejó sumergido el nefasto desgobierno de Luis Chiriboga Acosta (a quien acompañó Villacís por 18 años sin que jamás se le escuchara una frase de oposición), hoy sentenciado a diez años de cárcel, aunque disfruta de arresto domiciliario (¿hasta cuándo?).

El presidente de la FEF fue citado, a pedido de la fiscal Norma Cecilia Rodríguez, para que comparezca mañana ante un juez de lo penal para la audiencia de formulación de cargos “por ser presunto autor del delito de incumplimiento de decisiones legítimas de autoridad competente”, lo cual configura el tipo penal llamado desacato, según el Código Integral Penal. Villacís, de ser hallado responsable, afronta el riesgo de una pena de hasta tres años de prisión.

¿Cómo explicar que un dirigente deportivo, que en teoría debe ser transparente, honesto, de conducta ejemplar, modelo de integridad para otros directivos, para los deportistas, para la ciudadanía toda, ha llegado a esta instancia que puede convertirlo en convicto y reo?

Todo tiene su asidero en la creencia generalizada de que ser dirigente del deporte en nuestro país es garantía de impunidad. Hay un club que ha sido administrado fraudulentamente desde hace algunos años y que bien podría llegar a la quiebra pues sus deudas rebasan toda posibilidad de pago. Otro se endeudó con suma irresponsabilidad con tal de ganar un título y hoy, sin ninguna solvencia, vaga por las categorías inferiores. ¿Hay algún directivo enjuiciado por fraude administrativo? En el fútbol rige un principio invulnerable: no le hagas a otros lo que no quisieras que te hagan a ti.

El caso de las coimas en la adjudicación de contratos a nivel sudamericano y mundial, que ha llevado a prisión a muchos directivos, entre ellos Chiriboga Acosta, estalló gracias a la justicia de Estados Unidos y Suiza. En Ecuador estuvieron los documentos enviados por la fiscal general Loretta Lynch meses antes de que nuestra fiscalía decidiera hacerlos públicos. De no ser por esta combativa dama y por las revelaciones de los medios de comunicación, nada se habría sabido en nuestro país.

Villacís, silencioso y taciturno vicepresidente de Chiriboga, al renunciar este, asumió la titularidad de la FEF y esgrimió hasta el cansancio la letanía de la transparencia. Dijo que su administración sería diferente de la de su antecesor, pero no aclaró si conocía de los chanchullos de Chiriboga durante los largos años en que fueron compañeros de directiva. Ante los reclamos de los clubes por la falta de pago de los canales incautados por el gobierno correísta –a quienes el expresidente de la FEF les entregó los derechos de transmisión del campeonato a cambio de un poco de dinero y una gigantesca impunidad–, Villacís decidió convocar a un concurso (no una licitación) al que invitó a varias operadoras de cable escogidas a dedo. Fue entonces cuando el diablo metió la cola en la persona del internacionalmente cuestionado representante de jugadores y empresario de comunicaciones Francisco Casal.

Le fue fácil a Casal lograr la adhesión férrea de Villacís, sus colegas de la FEF, de los asesores del ente y de varios ‘periodistas’ en la desorbitada pretensión de apoderarse del balompié nacional para hacerse de grandes ganancias, hasta el punto que nuestro dirigente está dispuesto a pasarse tres años en un “centro de rehabilitación”, con barrotes de por medio, con tal de seguir siendo fiel a Casal.

Una denuncia ante la justicia destapó la olla podrida del concurso ‘transparente’. Casal ofertó, a través de GolTV, un día después del plazo. No entregó ninguna garantía por un contrato por diez años y $ 270 (tal vez más) millones. Prometió hacerlo el 10 de enero anterior y nunca lo hizo. Para dar cumplimiento a la obligación de constituir una compañía que represente sus intereses, apareció GolTV Ecuador, seis días después de firmado el contrato, con un capital de $ 8 mil (para un contrato de $ 270 millones). Uno de los dos accionistas es un chofer que aportó un dólar.

Un juez declaró nulo el contrato por violatorio de nuestras leyes y atentatorio a la seguridad jurídica, pero Villacís, Casal, los dirigentes de la FEF y los asesores no tomaron en serio la sentencia. Pese a la declarada nulidad recibió de Casal un anticipo de $ 6,6 millones, y ante la probabilidad de ser declarado en desacato, llamó a un nuevo concurso. Este no reemplazaba al anterior, que Villacís declaraba vigente; era uno nuevo para el período 2028-2038. Era una clara muestra de desparpajo para reafirmar que la FEF estaba por encima de leyes y jueces.

Pero la comedia no se detuvo. Ante la ratificación de la nulidad del contrato con Casal decidieron convocar a otro concurso; es decir, otra farsa circense. Se colocó una condición ilegal y antijurídica. Los oferentes debían presentar una garantía de $ 95 millones para afrontar una probable demanda contra la FEF por parte de Casal. Un tercero, inocente ofertante, sin culpa alguna en los enjuagues de esa entidad, tenía que pagar los errores y las conchabanzas de los que no era parte. La justicia frenó esa desvergüenza, obligó a que se elimine esa cláusula indebida y dejó en las bases aclarado que la legislación aplicable era la de nuestro país.

Además, señaló que eran “inaplicables las declaraciones juramentadas que violan evidentemente el principio de garantía constitucional de la autoincriminación”. Pero la FEF acaba de declarar nulo el concurso último, pues alega que la única ofertante no presentó una declaración jurada sobre condiciones de anticorrupción, antilavado de activos y antisoborno. Dicho requisito ya había sido declarado ilegal. Un nuevo desacato que deberá agregarse en la formulación de cargos, sin dejar de extenderlos a los miembros de la comisión que examinó los resultados del concurso, los cuales son también responsables.

Y una pregunta: ¿Se le pidieron esas declaraciones juramentadas a Casal y a GolTV? Ya me imagino al empresario uruguayo hablando contra la corrupción, lavado de activos y sobornos para lograr los derechos de transmisión del fútbol.

La única salida, la que debió perseguirse desde el inicio, es la de que vuelva a los clubes la libertad de contratar con los canales, siempre que no sea con el desacreditado Casal. Luego, juzgar en un Congreso Extraordinario de la FEF la conducta de Villacís y relevarlo del cargo para el que no ha demostrado la menor capacidad. (O)

La única salida, la que debió perseguirse desde el inicio, es la de que vuelva a los clubes la libertad de contratar con los canales, siempre que no sea con el desacreditado Casal.

Ricardo Vasconcellos Rosado: La FEF insiste en burlarse de la justicia
Columnistas
2018-03-14T16:31:34-05:00
¿Se le pidieron a GolTV y a Casal las declaraciones juramentadas? Un congreso extraordinario de la FEF debe juzgar la conducta de Villacís y relevarlo del cargo para el que no ha mostrado la menor capacidad.
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