Los 95 años de Pancho Segura Cano

26 de Junio, 2016 - 00h07
26 Jun 2016
26 de Junio, 2016
26 Jun 2016

El pasado 20 de junio, en California, cumplió 95 años uno de los más grandes deportistas de la historia deportiva nuestra –si no el más grande–, Francisco Segura Cano. Cuando Ecuador aparecía en los medios deportivos internacionales solo por las victorias en rings extranjeros de Kid Lombardo, Kid Montana o Carlos Zavala, quien combatía en Europa y África, surgieron los pioneros de las glorias deportivas en torneos oficiales: Carlos Luis y Abel Gilbert, Ricardo Planas y Luis Alcívar (Los Cuatro Mosqueteros del Guayas) y Pancho Segura Cano.

¿Qué hizo nuestro criollo deportista para alcanzar la inmortalidad en el mundo entero? Pues casi nada: campeón bolivariano y sudamericano de tenis, ganador de una veintena de títulos en Estados Unidos, es el mejor tenista amateur de ese país entre 1942 y 1947, es dos veces campeón mundial profesional en dobles y logró tres coronas mundiales como profesional en singles venciendo a quienes, como él, se transformaron en leyendas.

Y toda esta gran historia la edificó en un deporte de aristócratas partiendo de un hogar humilde, con rústicas raquetas de madera, al principio, y con viejas raquetas regaladas después; alternando su aprendizaje del juego con su trabajo de encordador y pasabolas, sin ningún maestro, viendo jugar a Nelson Úraga Suárez, el mejor de la época, como lo contara después; venciendo la discriminación hacia el chiquillo pobre, de piernas torcidas, pero apasionado por un deporte que, aparentemente, le estaba vedado.

El sueño de todo deportista de élite en el mundo es llegar un día a ser incorporado al Salón Internacional de la Fama de su deporte. En el caso del deporte de Segura es el International Tennis Hall of Fame. Jurados muy exigentes votan anualmente luego de examinar la carrera del deportista, sus virtudes técnicas y su calidad humana.

No existe hasta hoy ningún deportista nacional, a excepción de Pancho, que haya sido propuesto, peor incluido, en un salón de la fama mundial. En el caso de nuestro deportista, logró la aprobación en 1984. Otra de las leyendas, Jack Kramer dijo en su proposición: “Francisco Pancho Segura poseía el tiro más grande en la historia del tenis, un golpe de derecha letal con las dos manos. Segura despachaba su golpe de derecha a dos manos con una intensidad casi maniaca. Llevaba la raqueta hacia atrás más allá de sus caderas y luego extendía sus brazos buscando la pelota y terminaba con un golpe limpio por encima de su hombro derecho. Su impulso lo llevó a la cumbre, haciendo de él un rival difícil de enfrentar”.

En su magnífico libro 100 años de historia del tenis ecuatoriano (en la página 65), publicado en el 2000, Mario Canessa Oneto señala un hecho pocas veces expuesto. La madre de nuestro héroe, doña Francisca Cano Ronquillo de Segura, cuenta un detalle fundamental de su nacimiento: “Era el 20 de junio de 1921. Viajábamos con mi esposo, Domingo Segura, desde Quevedo a Guayaquil, haciendo un recorrido por carreteras que en aquella oportunidad estaban en muy malas condiciones. Habíamos avanzado un pequeño trayecto cuando tuve que decirle a mi esposo que le pida de favor al chofer que regrese a Quevedo porque me anunciaba un parto prematuro. Efectivamente, ese día nació Francisco Segura Cano, mi segundo hijo (...). Después de 20 días ya estábamos de regreso en Guayaquil donde Pancho pudo ser bautizado. Vivíamos en una casa humilde en las calles Capitán Nájera entre Coronel y Cacique Álvarez”.

Dotado de una condición sobrenatural para el tenis, el chiquillo Segura empezó siendo sparring de los socios del Guayaquil Tenis Club, pasabolas y encordador de raquetas. Cada día asombraba a quienes lo veían jugar por pura diversión. En abril de 1935 el periodista Francisco Rodríguez Garzón lo vio en acción. El 27 de abril, en la revista Semana Gráfica, Rodríguez comentó así su experiencia: “He visto coger una raqueta y jugar con singular habilidad a un muchacho de 13 años que lleva siete jugando, que responde, según entiendo, al nombre de Pancho Segura y que es pasabolas del Guayaquil Tenis Club, el centro de mayor amateurismo y consagración al tenis que tiene la ciudad. Se metió bien hondo en mi espíritu, apenas lo vi, aquel muchachito pata al suelo, sencillo, corrido, que cogió mayor temor cuando le dije que se hiciera retratar, que tenía temor de que ‘los señores se disgusten’ y que no quiso hablarme mayor cosa de su afición al tenis, de su habilidad. Pero es que al hablar con los miembros del club de tenis he pensado en lo que puede hacer un muchacho que llegue, como sucede con uno de los mejores jugadores de Italia, a ser tan grande, que puede hacer que el país reciba impresiones máximas por su actuación en los courts”. Fue el bautizo periodístico de quien llenara luego un largo y luminoso capítulo del deporte mundial.

Poco después, con 15 años, venció a J.G. Bloun, campeón de la Zona del Canal. Liga Deportiva Estudiantil (LDE) lo llevó a sus filas y ganó en Quito a todos sus rivales. Fue seleccionado a los I Juegos Deportivos Bolivarianos realizados en Bogotá, en 1938. Fue campeón venciendo en las finales al famoso Jorge Combariza. Fue al Sudamericano en Montevideo y barrió al mejor tenista de su tiempo, el argentino Lucilo del Castillo. Un periodista argentino del periódico La Prensa, de Nueva York, Luis Núñez, lo vio y logró que los tenistas Elwodd Cooke y Gardnar Mulloy lo recibieran y condujeran sus primeros pasos hasta llegar a ser el mejor tenista del mundo.

La página web del Salón de la Fama habla de la campaña amateur de Segura, algo que Canessa ha tratado ampliamente en su libro: “En individuales, sus mejores actuaciones fueron cuatro participaciones consecutivas a las semifinales del Campeonato Nacional de Estados Unidos (1942, 1943, 1944, 1945), en la tercera ronda de Wimbledon y el campeonato de Francia en 1946. Ha sido finalista de dobles en el Campeonato de Francia en 1946 junto con el argentino Enrique Morea y en los Nacionales de los Estados Unidos, con Bill Talbert en 1944. En dobles mixtos fue finalista en los nacionales de los Estados Unidos en 1943 con Pauline Betz, y en 1947 junto con Gussy Morán. Le faltaba a Segura un título de EE.UU. y en 1944 ganó el Campeonato de 1944 en arcilla venciendo a Bill Talbert en Detroit, Michigan, y el título nacional de EE.UU. en 1946 derrotando a Don McNeill. Después llegaron sus títulos mundiales profesionales en 1950, 1951 y 1957 en individuales y en dobles en 1948 y 1949”.

La historia de Segura está por escribirse en Ecuador. Digo historia, no historietas de pura palabrería y ninguna investigación. Danilo Carrera y Mario Canessa tienen la última palabra. (O)

No existe hasta hoy ningún deportista nacional, a excepción del mítico extenista Pancho Segura Cano, que haya sido propuesto, peor incluido, en un Salón de la Fama Mundial.

Los 95 años de Pancho Segura Cano
Columnistas
2016-06-26T00:07:13-05:00
La historia de Segura está por escribirse. Digo historia, no historietas de pura palabrería y ninguna investigación.
El Universo

Lo más leído