Parecía que la corona iba a escapársele al Club Sport Emelec en 2015, pese a haber sido el mejor equipo de la temporada.

Dos factores incidieron en la incertidumbre: los dudosos arbitrajes de la primera etapa del torneo y la salida del técnico Gustavo Quinteros con rumbo a la Selección. Tardaron un poco los futbolistas en amoldarse a las órdenes de Omar De Felippe, pero ayer se dieron el lujo de ser el primer equipo visitante en dar la vuelta olímpica en la Casa Blanca, el estadio de su adversario, Liga de Quito.

¿Por qué la época de oro del fútbol de Emelec? Porque viene siendo protagonista del campeonato ecuatoriano desde 2009, cuando consiguió el tercer lugar pese a ser el equipo con mayor puntaje en la tabla acumulada y a tener la mayor diferencia de goles. En 2010 fue vicecampeón nacional, conducido por el argentino Jorge Sampaoli, y volvió a encabezar la tabla acumulada del certamen. En 2011 y 2012 repitió el subtítulo y en 2013 se engarzó la primera diadema nacional de este brillante ciclo.

A partir de esta temporada empezó el sueño de conquistar la triple corona por primera vez en su historia. Se coronó con solvencia en 2014 y este año obsequia a sus hinchas, y a Guayaquil, la tercena consagración consecutiva. Son siete temporadas en primera línea.

Es importante resaltar que la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol eligió a Emelec como el mejor equipo del mundo en junio de 2010. Además, en 2014 fue considerado “uno de los clubes más valiosos de América”, por la versión mexicana de la revista Forbes, valorando tres parámetros: costo o cotización de su estadio, el precio de la plantilla de jugadores y el valor de la marca, ubicándose en el puesto número 28 del ranking, con una cotización de $ 62,1 millones.

Si nos ponemos a buscar las razones de este proceso tan exitoso debemos reparar de modo influyente en la tarea de la directiva encabezada por Nassib Neme Antón. Le ha dado a la institución estabilidad económica y administrativa, ponderación en la contratación de entrenadores, estabilidad de la plantilla de futbolistas y gran autoestima a los deportistas y a la hinchada con decisiones como la de convertir al estadio George Capwell en un escenario muy moderno, apoyar a las divisiones menores y valorar a sus jugadores, varios de ellos transferidos al extranjero con una utilidad de al menos $ 25 millones.

En los últimos siete campeonatos los dirigentes de Emelec han tratado de mantener una línea de juego con entrenadores capaces –cuyos contratos y planes han sido respetados– desde Gabriel Perrone en 2009, pasando por Sampaoli, Quinteros y De Felippe. Apenas en 2011 diversas circunstancias motivaron el cambio de Omar Asad y Juan Ramón Carrasco, más los interinazgos de Juan Ramón Silva y Marcelo Fleitas.

El mérito de este Emelec, bien conducido dentro y fuera del campo de juego, con sobriedad en el manejo de sus presupuestos y con futbolistas comprometidos en la conquista de la gloria, no puede ser discutido, pues logró sobreponerse a todas las dificultades creadas por sus adversarios y por quienes no querían este tricampeonato para Guayaquil. (D)

Emelec es protagonista del campeonato desde 2009. De este proceso tan exitoso debemos reparar de modo influyente en la tarea de la directiva liderada por Nassib Neme.