De espíritu alegre, cordiales y con un amor incondicional por el pasillo, las hermanas Naranjo Vargas, intérpretes de la música tradicional ecuatoriana, cumplen 30 años de vida artística. Josefina (Pepita) y Rosita Naranjo Vargas rememoran ese trayecto que les ha dejado más mieles que amarguras. Ambas disfrutan, además, de albazos, sanjuanitos, capishcas (música mestiza bailable), boleros y valses.

¿Cómo están celebrando estas tres décadas dedicadas al canto?
Rosita:
Estamos tratando de organizar un megaevento con artistas nacionales. Veamos si hasta mediados de año lo podemos realizar.

¿Qué les ha dejado estos 30 años?
Rosita:
Mucho. Tuvimos oportunidad de viajar, conocer gente; más satisfacciones que desacuerdos o malas experiencias. Gracias a Dios siempre tuvimos suerte.

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¿La música no dejó pomposidades?
Rosita: No necesariamente. Nos hemos mantenido bien.

Pepita: No nos ha traído ni hambres ni lujo; una vida normal, tranquila.

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¿Cuál ha sido el peor momento en la vida de las hermanas?
Rosita:
Cuando nos separamos. Tuve que partir a los Estados Unidos. Fui a reunirme con mi esposo. Fue un lapso de ocho años. No dejamos el dúo pero las presentaciones juntas solo se realizaron en los Estados Unidos. Dentro de Ecuador no hubo Naranjo Vargas.

¿Se iniciaron juntas en el canto o una atrajo a la otra?
Pepita:
Empecé cantando sola. Cómo es la vida, las situaciones que nos presenta (en referencia a que volvió a cantar sola entre el 2003 y el 2011).

Rosita: A los 18 años iniciamos como dúo y profesionalmente. Pero ella cantó sola desde los seis u ocho años de edad.

¿Por qué se inclinaron por interpretar pasillos?
Pepita:
Empezamos muy jovencitas. Pienso que influyó mucho la familia. A mis padres les gustó oír mucho la música ecuatoriana. En las reuniones familiares escuchábamos yaravíes, sanjuanitos, pasillos y poco a poco nos empezó a gustar y luego a cantar en dúo.

¿Nunca se les cruzó la idea de salir del pasillo como género musical?
Rosita:
Hemos sido tradicionalistas y como viene de familia ese gusto decidimos mantenernos en esa línea. En el show, obviamente, siempre tratamos de tener variedad en el repertorio. Cantamos boleros, baladas, valses, rancheras.

Pepita: Tratamos de hacer la neta música nacional, no chicha.

¿Por qué adoptaron el nombre de las Hermanas Naranjo Vargas?
Pepita:
Nosotras nos iniciamos en radio Tarqui en el festival ‘Cante usted si puede’ y cuando nos preguntaron el nombre no se nos ocurrió nada más que las hermanas Naranjo Vargas, que era lo más apropiado.

Rosita: Porque era el nombre de familia.

¿Cómo lidiar con aquella generación que siente vergüenza de la música nacional y que por ubicarse en algún estrato social menosprecia el pasillo?
Pepita:
Avergonzarse de la música nacional sería triste. Es avergonzarse de nuestras raíces, es como avergonzarnos de nuestros padres. Lo que se debe es respetar la música nacional. De hecho cuando nosotras nos presentamos vestimos de gala porque para cantar un pasillo se debe estar elegante, por respeto a la música y al público.

¿Cómo inculcar el aprecio a la música nacional?
Rosita:
En estos días se ha quitado de las emisoras y los canales de televisión la hora nacional. Antes había los espacios para que el artista nacional tenga oportunidad de hacer lo que sabe hacer. No difunden la música ecuatoriana, sino otro tipo de género.

¿Cómo manejar la aceptabilidad de la juventud al pasillo y la renuencia del artista a nuevos instrumentos para mejorar el género?
Pepita: La juventud es verdad que se impone y quiere algo diferente, pero no necesariamente cambiar el género. Por ahí –agregar– uno que otro instrumento, aumentar algo a las tradicionales guitarritas... Tenemos el caso de Juan Fernando Velasco. Lo ha hecho y ha pegado mucho en los jóvenes. Si esa es la forma de llegar a la juventud está bien y él lo hace en el ritmo que debe ser.

¿Cómo escogen el repertorio?
Rosita: Depende del sitio, del público, del momento. Por ejemplo: el sábado que pasó cantamos en la Mitad del Mundo. La gente le gusta ir a escuchar lo nuestro, bailar. No solo pasillos.

Pepita: En ocasiones nos ha pasado que tenemos un show marcado pero en el evento piden Cumpliremos el pacto y Punto final. En ocasiones decimos hoy no cantaremos esas, pero la gente pide.

¿Les aburre cantar esas canciones?

No podemos dejar de hacerlo. Cuando nos dicen canten esas canciones... Nosotras (se miran)... Encantadas (sonríen). ¡Con guuusto! (las risas siguen).