La segunda jornada del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar desplegó ritmos tropicales, de la mano de Anthony ‘Romeo’ Santos y Daddy Yankee. El cierre de la noche del pasado lunes estuvo a cargo del boricua Ramón Ayala, más conocido como Daddy Yankee.

Presentando su nuevo álbum, Prestige, en el que combina reggaetón, rap, hip-hop y ritmos tropicales, el isleño de 35 años y oriundo de Río Piedras con sus canciones hizo vibrar al exigente público del balneario chileno.

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El Big Boss puso de pie las galerías con éxitos como Descontrol, Perros salvajes, Gasolina y Lo que pasó, pasó, entre muchos otros, desde un escenario que escupía lenguas de fuego por doquier. El boricua no perdió oportunidad para dirigirse a los presentes antes de recibir los premios Antorcha de Plata, Antorcha de Oro, Gaviota de Plata y Gaviota de Oro.

“Es un honor para mí estar aquí. Le agradezco enormemente al pueblo chileno. No soy nadie sin mi público. Mis inicios fueron muy pobres y humildes, pero logré cumplir mis sueños y ustedes también pueden”, afirmó.

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La noche también incluyó la presentación del bachatero Anthony ‘Romeo’ Santos, quien hizo delirar al auditorio durante dos horas y media, y se retiró con los premios Antorcha de Plata, Antorcha de Oro, Gaviota de Plata y Gaviota de Oro.

Santos, nacido en el Bronx y de ascendencia dominicana-puertorriqueña, enfrentó el lunes al público-jurado de la Quinta Vergara con sus ritmos seductores de bachata, tal cual lo hiciera en el 2011. El bamboleo de caderas no se hizo esperar entre el público y los primeros acordes pusieron al gentío conocido como el ‘monstruo’, por su fama de devorar artistas, a bailar al son caribeño. La fiesta, estipulada en 80 minutos, se extendió a casi dos horas y media de duración.

El público femenino deliró con un Santos que supo arrancar un vendaval de suspiros.

Dile al amor, Obsesión, Los infieles y Noche de sexo fueron algunos de los éxitos que levantaron aplausos en la noche chilena. En medio de la interpretación de No le digas a nadie, tema que versa sobre la infidelidad, Santos detuvo la música y acabó por ganarse a las féminas –como denominó a sus fanáticas– al sentenciar que “el hombre es infiel por estúpido, por arrogancia, por pasatiempo. Pero la mujer es infiel por amor y por venganza”.

En Debate de cuatro, Santos llamó a la participación de tres varones del público para cantar a su lado el tema y ofreció 1.000 dólares al que supiese la letra y ganara la aprobación de la audiencia. Un joven llamado Diego ganó la ovación más grande y cobró el efectivo en el escenario.

El flamenco también fue parte de la rutina del artista, gracias a Mi santa, que contó con la presencia de un cantor y una bailaora.