El 16 de diciembre del 2011, Gastón Duzac, ciudadano argentino que recibió un crédito del banco Cofiec (cuya dueña es la Unidad de Gestión de Derecho Público, Ugedep) por 800.000 dólares, dio instrucciones al entonces presidente de la entidad, Antonio Buñay, de cómo quería que le hicieran las transferencias del dinero.

A través de un correo electrónico, entregado por el asambleísta Andrés Páez (ID), Duzac le indicaba: “Estimado Antonio, te detallo cómo quiero hacer el crédito otorgado a mi persona de $ 800.000 en tres partes”.

Le indicaba que la primera, de $ 390.000, iría a Banca del Sempione en Lugano, Suiza; la segunda, de $ 400.000, iría al JP Morgan Chase New York y una tercera, de $ 10.000, se cobraría en efectivo por ventanilla.

Sin embargo, a esa fecha el directorio aún no había aprobado el crédito: la decisión se tomó tres días después tras una reunión en la cual se dijo que se autorizaba con salvedad “hasta que se complemente la garantía hipotecaria y se entreguen las garantías propuestas por Rocafuerte Seguros siempre que estas sean incondicionales, realizables e irrevocables”.

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Pese a esta condición, la misma tarde del 19 de diciembre, Buñay hizo la orden de crédito firmando en cuatro espacios el documento ya que las gerentas de Crédito y la de Riesgos se habían negado a hacerlo.

Duzac no había entregado información completa ni garantías reales. Incluso, Patricia Sandoval Zambrano, exgerenta de Crédito, informó ayer en la Comisión de Fiscalización de la Asamblea que Buñay trató de coaccionarla indicando que si no firmaba que renunciara.

¿Cuáles fueron las razones para que Buñay haya hecho caso omiso de la condición que varias instancias del banco Cofiec impusieron en torno al crédito de $ 800.000? Esa fue una pregunta que quedó sin contestar durante la comparecencia de cinco exfuncionarios de la institución a la Comisión.

En una entrevista con diario Expreso, Buñay explicó que Duzac llegó al banco como parte de una delegación que la encabezaba Pedro Elosegui.

Buñay inició su relación con Duzac y Elosegui, representantes de la empresa Scanbuy que pidió un crédito para un proyecto de plataforma electrónica, en octubre del 2011.

Según comunicaciones que fueron compartidas también con Pedro Delgado, representante de la Ugedep (dueña de Cofiec) y Francisco Endara Clavijo (cuñado de Delgado), Elosegui y Duzac estaban interesados en promover inversiones.

Elosegui se había incorporado a Scanbuy, según ejecutivos de la empresa, por su “trayectoria” como asesor del presidente Rafael Correa y mano derecha de Delgado.

El 20 de diciembre, Duzac estaba urgido de que se hagan las transferencias. Endara Clavijo ordenó a Germánico Maya, entonces presidente del directorio del banco, que disponga a varios funcionarios que lo esperaran en Quito, pues “no se puede jugar así con las disposiciones de las autoridades”.

Según el testimonio de Marcelo Ordóñez, exgerente financiero del banco, al llegar Endara les reclamó molesto por las transferencias al exterior.