EFE
ISLAMABAD.- Más de tres centenares de personas murieron en un incendio que arrasó la noche del pasado martes una fábrica de material textil en la ciudad de Karachi, en el sur de Pakistán, en uno de los peores siniestros de la historia del país.
Zakir Husain, uno se los responsables de los bomberos de Karachi, dijo que se contabilizaron 280 cadáveres. Otras fuentes informaron de 314.
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El desastre se declaró en la sede de Ali Enterprise, un inmueble de cuatro pisos en el modesto barrio de Baldia Town, y el número de fallecidos empezó a crecer rápidamente desde que a primera hora de ayer se recuperaron los primeros cuerpos.
El siniestro ocurrió por un cortocircuito en un gran generador eléctrico ubicado cerca del acceso principal del edificio, que se convirtió en una trampa mortal para los trabajadores.
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La mayoría de los cadáveres fue rescatada del sótano y del cuarto piso de la fábrica.
Las ínfimas condiciones laborales y de seguridad en las que operan los miles de fábricas textiles del país sirvieron para convertir el incendio en una catástrofe.
Diversos medios señalaron que en el inmueble, de unos 2.000 m², trabajaban hacinadas entre 1.500 y 2.000 personas, varias de ellas eran menores de edad, y no había prácticamente ninguna medida básica contra incendios.
Según el relato de los bomberos, el generador cortocircuitado sirvió de tapón para la salida de los trabajadores, muchos de los cuales estaban en un sótano al que solo se podía acceder por una pequeña puerta que quedó enseguida bloqueada.
Obreros de los pisos más altos del edificio tuvieron problemas para salir porque las ventanas estaban protegidas con barras de metal.