EFE
TORONTO.- Cualquier persona, desde cualquier lugar del mundo, podrá seguir en tiempo real el recorrido de un gran tiburón blanco.
"Es como tener un tiburón en tu bolsillo todo el tiempo" bromeó la doctora Barbara Brock, profesora de Ciencias Marinas de la Universidad de Stanford (California) y principal responsable de un ambicioso proyecto de seguimiento de especies marinas.
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Desde hoy, viernes 17 de agosto, está disponible la aplicación para iPhone Shark Net, desde donde se puede conocer la ubicación exacta de estos depredadores.
Brock explica que el proyecto se inició como parte del Censo de la Vida Marina (CVM), un programa en el que participaron miles de científicos de todo el mundo entre los años 2000 y 2010 para catalogar la vida que existe en los mares del planeta.
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Brock es la responsable del proyecto Etiquetando a los predadores del Pacífico (TOPP, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo ha sido colocar marcadores acústicos a los grandes depredadores del Pacífico, como tiburones, para seguir sus movimientos gracias a sensores colocados en boyas.
El proyecto Censo de Vida Marina permitió a los investigadores descubrir la existencia de puntos de encuentro en el Pacífico, frente a las costas de Canadá y Estados Unidos, donde se concentran múltiples especies, desde tiburones blancos hasta ballenas, pasando por atunes o albatros.
Brock calificó esa zona del Pacífico como un "Serengueti azul", en referencia a la región de Tanzania, conocida mundialmente por la riqueza y biodiversidad de su ecosistema.
Con los datos proporcionados por el proyecto Etiquetando a los predadores del Pacífico, Brock y su equipo descubrieron que los tiburones blancos tienen el instinto de volver a su lugar de origen, tan agudo como el de los salmones, que regresan con precisión a los ríos en que fueron desovados tras recorrer miles de kilómetros en el mar.
"No importa que los tiburones blancos viajen grandes distancias en el océano; tras recorrer miles de kilómetros siempre encuentran el camino de vuelta a esos puntos de encuentro", explicó Brock.
Los tiburones migran periódicamente desde las islas Hawai a lo que Brock ha denominado como "el café de los tiburones blancos", un lugar a medio camino entre Hawai y la costa del Pacífico norteamericana.
Pero hacia finales del verano se desplazan a los llamados puntos de encuentro, frente a la costa norteamericana.
Gracias a los marcadores acústicos, durante los últimos diez años Brock y su equipo han sido capaces de localizar en el mapa estos puntos de encuentro, donde los temidos tiburones blancos se alimentan de focas y leones marinos que también acuden a esos lugares.
"Es como si hubiese un barrio de tiburones frente a nuestras costas", dijo Brock, que es capaz de identificar de forma individual a decenas de tiburones que acuden a estos puntos, gracias a marcas únicas en su aleta dorsal.
Ahora, con la ayuda de la empresa Liquid Robotics, Brock ha empezado a colocar en el Pacífico una tablas de surf controladas a distancia, como los aviones de reconocimiento no tripulados, que recorren el océano para recoger las señales de los marcadores acústicos instalados en los tiburones.
Las tablas de surf, de un color amarillo chillón y de unos dos metros de longitud, están provistas de paneles solares y aprovechan la energía de las olas para generar electricidad y transmitir por satélite la posición de los animales.
"Nuestro objetivo es utilizar tecnologías revolucionarias que aumentan nuestra capacidad para observar los océanos (...) así como controlar las respuestas de los animales al cambio climático", dijo Brock.
Pero Brock también confesó que su intención es conectar al público en general con la vida de los océanos. "Espero que Shark Net (...) cambie su percepción".