El Gobierno recomienda que no haya asentamiento en sectores de riesgo, pero son ellos mismos por medio de sus instituciones, los que han coadyuvado para que la gente de los sectores rurales del Litoral tenga problemas por causa de las inundaciones producidas por las lluvias.

El Miduvi (Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda del Ecuador) debe negarse a construirlas a los campesinos del agro de la Costa, esas casas a ras del suelo como piden y se las están haciendo, ya que eso es lo que ocasiona el problema cuando llueve mucho o hay desbordamiento de ríos y se les anegan sus viviendas, viéndose obligados a abandonarlas e irse a la ciudad a asentarse en las invasiones donde, a la larga, la tragedia es mayor porque ahí no tienen a la mano el espacio del campo para cosechar productos alimenticios de primera necesidad como el plátano, yuca, zapallo, fréjoles, verduras, arroz y frutas.

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Olvidan los interesados y los del Miduvi que en el campo siempre existieron las viviendas de madera y caña asentadas sobre grandes puntales de 2 metros de alto con las que, cuando ocurrían las inundaciones, no las abandonaban y permanecían tranquilos en las ellas aprovechando los peces que hasta sus escaleras les llegaban.

En el Programa de Viviendas Rurales del Litoral debe estipularse que solo se construyan casas de cemento sobre columnas altas que sí existen, y agregarles canoas de fibra de vidrio y remo, a las que se les grabe la clave catastral y nombres, para que a los habitantes les sirvan de transporte propio cuando llegue la estación invernal.

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Susana Macías Estupiñán
abogada, Guayaquil