Traicionado por quienes consideraba sus amigos, acusado de un crimen que no cometió, encerrado durante 14 años en las lóbregas mazmorras del siniestro castillo de If, Edmundo Dantes planificará la más cruel de las venganzas una vez recuperada su libertad. Amasa una fortuna, producto del contrabando y del hallazgo de un tesoro escondido. Pero ahora se hace llamar el Conde de Montecristo.
Con esta historia de amor, odio, venganza y redención, monumento a las contradicciones del ser humano, Alejandro Dumas construye su novela más popular y la más brillante, El conde de Montecristo (1844).
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La obra es una de las más llevadas al cine desde cuando se hacían las llamadas películas del Cine de Arte, adaptaciones de obras clásicas de la literatura para darle lustre al nuevo invento. Una de las adaptaciones más interesantes del periodo mudo es Monte Cristo (1922) de Emmett Flynn.
En la etapa sonora vale destacar El conde de Montecristo (1934) dirigida por Rowland Lee. La cinta de Lee es una de las más populares, junto con la del francés Robert Vernay (1953).
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En las últimas décadas se han hecho nuevas adaptaciones, pero con limitaciones. Es difícil plasmar en la pantalla las más de 1.000 páginas de la obra y sus personajes, pero vale mencionar El conde de Montecristo (1975) de David Greene.
En Francia, en 1998, el director Josée Dayan realiza una miniserie de 4 episodios con más de 5 horas de duración con la participación de Gerard Depardieu. En el 2002, Kevin Reynolds ofrece su visión de la novela, pero desde un punto de vista poco convencional con Jim Caviezel en el rol estelar.
En Japón, los estudios Gonzo adaptan en versión anime las aventuras del desventurado Dantes. En Argentina se produjo una telenovela con interesante guion y protagonizada por Pablo Echarri, pasada hace poco en un canal local. La historia de Dantes seguirá prestándose a nuevas adaptaciones.