El slow food es un movimiento que tiene origen en Italia. Su meta es no solamente hacer comidas con aliño, dedicación y pasión, también es que los productos usados sean de sabores verdaderos; es decir, que los tomates usados tengan un sabor auténtico y que no sean como los que encontramos en algunos lugares que, lamentablemente, no tienen sabor a nada y así consecutivamente con todos los productos usados.