MANUEL TORO
ESMERALDAS.- Doce afectados por los deslizamientos de tierra en el sector del barrio El Faro, en la parte alta del balneario Las Palmas, ven diluir la esperanza que se les cumpla con lo ofrecido: entrega de viviendas por parte del Miduvi. Casi medio año después de haber sido evacuados (1 de mayo del 2011), muchos muestran su desencanto y se niegan a abandonar la zona, pese a que esta sigue siendo altamente inestable.
"Cuando empezaron los deslizamientos, la primera grieta tenía 60 cm de profundidad, hoy tiene más de 4 metros", dijo Guillermo Prado, de la Secretaría de Gestión de Riesgo, entidad que llamó a las personas que habitan en las partes altas a estar pendientes del comportamiento del suelo y a evacuar ante la primera señal de peligro.
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No es solo El Faro, son casi media docena de barrios que están en zonas de peligro. Los cerros en Esmeraldas están conformados por arcilla expansiva y con las lluvias son proclives a deslizamientos. De ahí que la Secretaría de Gestión de Riesgo insiste en que hay que buscar la forma de frenar las construcciones en los sectores considerados de alto riesgo.
En el caso de El Faro, doce familias resultaron afectadas el año pasado. Ya evacuados fueron a diferentes albergues como el colegio Luis Prado Viteri, el recinto ferial de La Propicia y la escuela Ricardo Plaza Bastidas. Los afectados dicen que los dos primeros meses recibieron asistencia de parte de las autoridades locales y luego los abandonaron a su suerte.
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Uno de ellos, Raúl Cheme, asegura que perdió las esperanzas y que ya no quiere saber nada de estar albergado. Dice haber pasado una amarga experiencia y por eso prefiere endeudarse en una vivienda tipo Hogar de Cristo, antes que gestionar la ayuda del Miduvi. De las 12 familias evacuadas solo 3 permanecen en albergues.
El Comité de Operaciones de Emergencia pidió al Municipio un informe sobre zonas de riesgo y dónde no se debería permitir nuevos asentamientos.
Según el Cabildo, los lugares más proclives son los barrios 20 de Noviembre, El Faro, El Gatazo, Pinguapí y Luis Vargas Torres. Existe una regulación que impide construir en cerros con una inclinación superior al 30%, pero esto en la práctica no se lo cumple en Esmeraldas. Para Jaime Cedeño, jefe de Avalúos y Catastros del Municipio de Esmeraldas, el control se sale de las manos ya que no cuentan con la cantidad suficientes de inspectores y la mayoría de las construcciones se realiza sin obtener el permiso municipal.