Julio Sabala expande el verbo ‘entretener’. Explora posibilidades insospechadas para divertir. Payaseando, reflexionando, interactuando a veces con el público y en general maravillando a la audiencia con su agilidad mental, el dominicano es un artista único en cualquier lugar de habla hispana en el mundo. Más comediante que recreador de estrellas, su monólogo audiovisual está apoyado en una gran pantalla con la cual, a veces, conversa hasta consigo mismo. “Si la Biblia tuvo a Caín y Abel, el Ecuador no se queda atrás con Fabril y Rafael” fue el inicio del comentario político.















